09/02/2023

Tomado de la página de Facebook de Tino Pérez 

10/25/2022

Sobre este polémico personaje, Sandino le confesó al escritor José Román, lo siguiente:

“El General Pedro Altamirano a quien los enemigos llaman Pedrón, nació de una familia campesina en Jinotega en 1870. Ha sido el más fiel y en el que más confianza he depositado. Me acompaña desde el principio de la lucha. Por su perseverancia, su efectividad y su valor como guerrillero, ascendió desde soldado hasta General jefe del Estado Mayor. Él quedó al frente del Ejército cuando me fui a México. Cuando principió la lucha no sabía leer ni escribir y por eso casi siempre le puse como secretario al General Juan Santos Morales. Durante los azares de la lucha y a pesar de su edad, solamente porque yo se lo ordené, Altamirano aprendió a leer y a escribir cancaneando y cacarañando, pero ha progresado mucho, también sabe escribir a máquina, pero con un solo dedo.”

Sus principales campañas fueron:

  1. La Chuscada
  2. El Garrobo
  3. Bocaycito
  4. El Remango
  5. La Camaleona.

Puso numerosas emboscadas y dio varias batallas de importancia, la más famosa de todas fue la de El Embocadero, en el Cerro Cimarrón. Era el jefe de la Columna No. 1 compuesta de 200 soldados de línea, más ayudantes, palmazones y civiles. Controlaba parte de Chontales, Matagalpa y Bluefields”.

Y José Román escribe,

A lo antes relatado por el General Sandino, por mi propia parte agrego lo siguiente:

“Altamirano es un indiazo voluminoso, ventrudo, de movimientos lentos, de voz ronca y de muy pocas palabras. Parece un oso gris. Pero es increíblemente suave y atento cuando se le conoce bien y le toma confianza a uno. Su cabello es algo canoso y lo lleva siempre alborotado. Tiene las cejas tupidas, los bigotes largos y caídos y los dientes manchados de nicotina. Tiene boca grande, en la que siempre lleva un tabaco de Copán o un chircagre, casi siempre al lado izquierdo y escupe con frecuencia por el lado derecho; tiene ojos tan pequeños y cerrados, que es difícil penetrarles.

Siempre lleva una toalla enrollada en el cuello y nunca deja su pistola 44, su chuspa y su machete. Tiene fama de ser sumamente cruel y se dice que cortó más de sesenta cabezas. Yo lo traté por algún tiempo, en cuanto durmiendo en el mismo cuarto o champa varias veces, comiendo juntos y juntos viajamos en mula y en pipante. Confieso haberle llegado a tener algún temor a principio, pues ha llegado a ser tal la fama que le han dado, que para intimidar a los niños se les dice ¡Ahí viene Pedrón! como sinónimo del diablo y la propaganda enemiga que ha publicado cantidad de fotografías de individuos supuestamente decapitados por él”.

 

Después del asesinato de Sandino, el temido Pedrón sobrevivió por tres años más, perseguido por la Guardia Nacional, hasta que fue ultimado por un joven de su propio grupo llamado Ventura Sequeira, porque según él, su mujer Rosa, le gustaba a Pedrón.

Le disparó a quemarropa con una escopeta en la cabeza mientras dormía cerca de El Rama en un sitio conocido como La Toboba, un 29 de noviembre de 1937; ya casi se cumplen 85 años de su muerte y aun es reverenciado en la enseñanza histórica del ejército actual de Nicaragua.

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