09/02/2023

Escrito Por David Quintana director de Boletín Ecológico 

22/10/22

 

 

Entre el año de 1985 y 1987 unos 17 soldados del Ejército Popular Sandinista o Milicianos Reservistas al mando de Carlos Fonseca Terán, fueron degollados por un comando élite militar de las Fuerzas Democráticas Nicaragüenses {FDN} conocidos también como la contrarrevolución, y que ejecutó una especie de “golpe de mano”, aprovechándose de la sombra de la noche y la arrogancia de Fonseca Terán.

 

Los hechos de esta historia no fueron publicados ni ampliados por medios de la época. En realidad, los sandinistas mantenían – como en la actualidad – un férreo control sobre los medios oficialistas. No tuvo mayor difusión y el episodio solo fue difundido por radio Impacto y 15 de septiembre, ambos del FDN, además del conocimiento de los testigos que aun sobreviven, y el propio Fonseca Terán hoy sumergido en alcohol y drogas.

“Quizás no convenía que se supiera. Fue una derrota para el ejército. Se trataba de que la arrogancia del hijo del fundador del frente llevó a la muerte a sus compañeros”, indica nuestra fuente, que hoy cuenta la historia de un irredento hombre que vive de la luz de su padre:

Carlos Fonseca Terán.

Nuestra testigo, hoy en día es catedrático y uno de los que vio el rostro compungido e ido de Fonseca Terán, tras ser rescatado.

“Fui miembro de las fuerzas de reservas que fueron desplazadas entre los municipios Mozote, Jalapa y Ocotal, porque la contrarrevolución trataba de establecer una base militar entre la zona conocida como La Explosión y El Bayunco en el municipio de Mozonte. Tenían hasta una biblioteca y puesto médicos para atender a contras heridos”.

Refiere.

En ese contexto, el ejército ejecutó un operativo militar: usar artillería BM21 y lanzarla desde Ocotal, Mozote y San Fernando y acabar con ese campamento. “Todo duró 17 días. Fue un infierno que concluyó el 23 de diciembre”, recuerda el ahora catedrático.

Tras concluir el ataque, a la zona llega una brigada de mujeres voluntarias llamado “Verónica Lacayo”, Posterior envían una “Tropa de Reservistas” lideradas por Carlos Fonseca Terán. “Todos tenían órdenes de no salir de la base, pero de alguna forma, Terán desobedeció y se adentró con su pelotón hacia la montaña, acampando en un sitio con dirección al Cerro La Explosión.” Fue la decisión que le costaría la vida a unos 17 soldados reservistas. “¿Creería que Terán nunca se recuperó.?” Explica nuestra fuente.

¿Qué era un soldado reservista?

Según ex cachorros de la época, un Miliciano o Reservista, era pasado de los 20 años, no eran cachorros, vestían trajes conocidos como “chocolitas”, puesto que la camisa era color café manga larga y pantalón verde olivo. Usaban gorras llamadas “Caza Patos” dado que las briseras eran largas, además, en vez de pecheras que usaban los Cachorros, estos usaban las llamadas “cananas”. Incluso, las botas eran medio botines con plantillas de acero y fusiles BZ con bayonetas plegables y magazín de 10 tiros. “Eran mal armados y de edad avanzada, quizás eso los llevo al macabro destino”. Explica.

Los relatos posteriores, son indescriptibles. Un Comando Elite del FDN, vigilaba la pesada marcha del batallón de reservistas “jefeados” por Terán, que desobedeció una orden para ganar notoriedad, pues el ataque que había ejecutado el ejército en días posteriores fue bien documentado por periodistas. Su decisión y arrogancia fue una especie de “patíbulo” para sus soldados caídos y una victoria táctica y de mano del Comando Contra.

¿Qué era un Comando Contra?

Consultados algunos ex soldados del Servicio Militar Obligatorio {SMO}, son contras o un grupo respetable. Eran entrenados en Estados Unidos y equipados en Honduras.

“EL comando FDN fueron entrenados por las mejores fuerzas de operaciones especiales y posterior trasladados a base militar de Honduras llamada EL AGUACATE. Eran unidades de 12 hombres. No combatían frontalmente, daban golpe de manos, su misión era penetrar e infiltrar al enemigo aprovechando la oscuridad y hacer la misión de cuchillo de mano. Vestían con uniformes de campaña camufle de tela especial, que si se mojaba se secaba rápido, arneses impermeables, botas junglas, AKA chinas y FAL. “Eran armas de doble empuñadura. Todo su entrenamiento y armas tenían como misión: aprovechar el descuido del enemigo, penetrarlo y causarle la mayor parte de muertos”. Explicaron.

Macabra noche.

Mientras la luz carmesí desaparecía y se alejaba débil de la espesa montaña, el Comando Elite observaba ansiosamente los perímetros dejados por los reservistas milicianos y esperaban el ataque repentino.

Los hombres liderados por Terán nunca pensaron que un ser aún más peligroso, furioso y ávido que los propios animales salvajes de la selva los observaban desde los riscos de las montañas y horas después los penetraría. Aquel comando seguramente ya había acechado a otros incautos militares enemigos. En cada hombre del grupo elite solo había un sentimiento de desasosiego: Matar a cuchillos a quien más pudieran y capturar al incauto hijo del fundador del FSLN.

“El problema fue que no hubo una buena defensa perimetral, entonces, uno de los postas que estaba en la punta se durmió y fue aprovechado por el comando”, narra el testigo que además refiere, que todo quedó en un informe militar que posterior se hizo, pero no fue público.

“Los peritos militares llegaron a la conclusión, que primero, dos contras se apresuraron como el viento y la hojarasca mojada y mataron al primer reservista para posterior penetrar junto a los otros 10 del grupo élite y pasar al filo de sus afiladas navajas el cuello de varios dormidos milicianos.

“Cuando reaccionó el batallón se armó la balacera con la escuadra de contras, pero ya era demasiado tarde. Para cuando llegaron refuerzos la escena fue horrible. Entre 15 y 17 reservistas fueron degollados. Los mataron con cuchillo comando”. Recordó.

El cuchillo que usó el osado comando se caracteriza por tener una punta curva hacia arriba y en ese borde superior está dentado como cierra.

“Cuando introducís un cuchillo de esos en la garganta haces que se quiebre y romper la tráquea por tanto la tropa pequeña de contras no solo observaron por gran rato, sino que entraron confiados y en tan solo unos 20 minutos de ataque lograron la espantosa orgia de sangre”. Explicó el militar retirado.

¿Qué es un jefe sin soldado?

Para cuando llegaron refuerzos para socorrerlos, el comando ya no estaba. El informe detalla, que la noche impidió seguirlos puesto que podrían caer en minas por tanto la orden fue, cargar a los muertos en hamacas hasta salir a la carretera donde fueron traslados a Ocotal. Todo fue consumado y solo el canto de los pájaros y la luz del día, sirvió de esperanza en medio del estrés y conmoción.

Entradita la mañana y después del escándalo, el catedrático recuerda, que vio a Carlos Fonseca en estado de shock, ido y con la mirada horizontal y otras veces hacia el cielo. Era obvio, como jefe de batallón había perdido a sus hombres por su inexperto sentido común y su arrogancia.

Nadie se atrevía a criticar la inmensurable decisión que no estuvo a la altura militar, además, es el hijo de Carlos Fonseca, pero yacía sucio y con su rostro ennegrecido por el lodo, pólvora y la pesadez del combate.

“Lo terrible que había comida y guineo cosido y frijoles, pero después de ver todo eso y el rostro de Fonseca Terán, nunca lo olvidé. Lo llegaron a traer en helicóptero. Creo que fue el final de un hombre que pasó más días en entrenamiento que en combate”. Concluyó.

 

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