El Mundo Ficticio de los ORMU

El Mundo Ficticio de los ORMU

Dinastía Medieval

Por Tino Pérez

“Las migajas se convirtieron en dádivas de propaganda mesiánica: tejas de zinc, frijoles solidarios, rollos de plástico negro, préstamos favorables, sueldos adelantados, vacaciones prolongadas, camisetas, gorras y un bosque de lata con muchas luces para embelesar con abundante circo y dosificado pan.”

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Los OrMu llegaron al poder cambiando el rojinegro por rosado chicha. La “noche oscura” que mencionara el Papa viajero había quedado atrás pero un corrupto líder liberal tiró por la borda el sacrificio de los que empujaron el cambio y pensó en él, en detrimento de los demás.

Servida en bandeja de plata, la oportunidad era un nuevo capítulo para hacer las cosas al revés. Nada de guerra, nada de amenazas, sólo “amor” y “más victorias”. La revolución había sido rescatada y el rojinegro volvía a las aulas en las escuelas, institutos y universidades; también, se saturaron las paredes de las oficinas y despachos públicos con lemas alegóricos mientras la nostalgia revolucionaria y partidaria se enfatizaba en los distritos policiales y los cuarteles del ejército. La Constitución se parchó una vez más y cuando vino el caudal financiero de Chávez, el horizonte se despejó y el nuevo orden se consolidó.

Chávez observaba desde lo alto de su avenida y aunque los agradecidos no pudieron “vivir limpios”, comenzaron a “vivir bonitos.” La gran tentación atrajo a moros y cristianos. El Cardenal que había advertido del veneno de la víbora, se dejó morder por ella; los magnates y banqueros no perdieron más tiempo, y los partidos de oposición se convirtieron en partidos de aceptación.

El cuadro estaba rayado, el sueño era milenario y millonario. El pueblo era el “presidente” y el presidente era “el pueblo”. Las migajas se convirtieron en dádivas de propaganda mesiánica: tejas de zinc, frijoles solidarios, rollos de plástico negro, préstamos favorables, sueldos adelantados, vacaciones prolongadas, camisetas, gorras y un bosque de lata con muchas luces para embelesar con abundante circo y dosificado pan.

Grandes carteles anunciaban la prolongación. La sonrisa en ambos rostros, los mismos rostros, lo decía todo: Más victorias por “amor” a Nicaragua.

Fueron tiempos de ficción, pura ficción chamuca, se prometió de todo… hasta se vendió la patria a un empresario chino para asegurar el flujo de dólares que había convertido a los OrMu en grandes acaudalados. El delfín Laureano mostrando su exclusivo Rolex se encargó de todo con Wang Ying, con los rusos y hasta se hizo su propia pista de carros chocones como niño mimado y tercero en la sucesión.
Y ahí, por esa intención, comenzó un despertar auténtico, digno y ejemplar en el campesinado que iba a ser despojado de las tierras de sus ancestros. Cuando los estudiantes despertaron tiempo después, ya había una antorcha que los más afectados… campesinos y mineros, habían levantado para mostrar una semilla de dignidad.

Así que estamos en camino de algo mejor. Los OrMu tienen todo, menos moral y legitimidad; tienen explicaciones que no son la verdad, tienen siervos sin personalidad, tienen colores que no son los tradicionales, tienen caprichos, voracidad y deseos mundanos. Se comportan como si fueran amos de los demás, pero en el fondo, son sólo esclavos de sus propias debilidades y de sus propios vicios…

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