07/10/2022
EDGAR TIJERINO M
23 SEPTIEMBRE 2022

Las puertas del Salón de la Fama están herméticamente cerradas para Barry Bonds. Su asombrosa marca de 73 jonrones está contaminada por los esteroides, y uno piensa que consecuentemente, no debería existir.

 

Pero está ahí, fuera del alcance de Aaron Judge en esta recta final. Quizás sea una marca inalcanzable, a menos que en el futuro, aparezca una fotocopia del artillero yanqui, que mantiene a los aficionados pendientes de sus jonrones 61 y 62…No solo para los “puristas”, sino para que muchos que rechazan todo aquello que tenga mancha, que se califican como verdaderos aficionados al béisbol y fanáticos de lo grandioso, el número 62 sería legítimamente, la nueva marca…Las tres temporadas con más de 60 jonrones de Sammy Sosa, los 70 de Mark McGwire y por supuesto los 73 de Bonds, no pueden ser reconocidas porque los tres golpearon al béisbol haciendo trampas.

 

Hay quienes consideran que el camino al cielo debe ser completamente limpio, sin ningún renglón torcido. Quizás son excesivamente rigurosos. En uno de los análisis de la Divina Comedia, leí que puedes llegar al cielo después de pasar por el infierno, haciendo si algo conmovedor: arrepentirte y corregirte. El problema es que esa consideración, no tiene sitio en el béisbol.

¿De cuántos jonrones pueden arrepentirse y corregirse Bonds, McGwire y Sosa?

 

O con más precisión, para golpear las puertas del cielo en el béisbol como es Cooperstown:

 

¿Cuántos jonrones pueden devolver para ser borrados?

 

Así que, entre la montaña de cuestionamientos, no tienen escape a la condena, como fue el larguísimo caso de Joe “Descalzo” Jackson, pero con un “pecado” de mayor gravedad.

 

¿Qué se puede hacer contra esos tres “pecadores” si las Grandes Ligas mantienen sus cifras en el cielo de la grandeza? Mientras esos números estén ahí ¿cómo considerar que no valen? Aunque en el inicio de esa época desenfrenada de jonrones, existía la prohibición de esteroides, pasaron 10 años sin aplicarse y todo era aceptable. Y esa no es solo culpa de las Grandes Ligas, sino también del sindicato de peloteros.

 

Para remate el famoso INFORME MITCHELL, que publicó una lista de contaminados, provocó que muchos jugadores limpios, aseguraran que esa lista estaba corta, muy corta, por los casos reales que ellos conocían como compañeros, y que muchos NOMBRES GRUESOS, no estaban señalados.

 

Eso obliga a preguntar:

 

¿Cuántos contaminados han entrado al Salón y cuántos todavía andan por ahí?

 

Judge humildemente, y acorralado por algo real porque es imborrable en vista de todo lo que movería derribando cifras, ha dicho que mira los números 73 y 72 de Bonds como ciertos, aunque el día de estos que él llegue a 62 jonrones, los rigurosos, consideren esa la nueva marca legítima.

 

Se trata de una discusión sin fin, y hasta con orillas perversas, pero vamos a coexistir con ella. Creo que lo mejor sería ir al promedio de jonrones por veces al bate. Ruth sería más REY con unos 1,500 turnos menos, pero Judge tendría chance de destronarlo.

 

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