07/10/2022
Tomado de la página de Facebook Madres de Abril
Jarod Daniel Ramírez Cerda fue asesinado dentro de su casa por paramilitares del régimen Ortega – Murillo. Hoy este crimen cumple 51 meses en impunidad.
Exigimos verdad y justicia.
“Hoy está cumpliendo 51 meses de asesinado mi hijo, y como todos los años y todos los meses, exijo justicia, justicia, justicia por él y por todos los jóvenes que asesinó este gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo. ¡Ni perdón, ni olvido!” (Raquel Cerda. Mamá)
‘‘Él tenía muchos sueños, se propuso ser algo en esta vida, salir adelante’’

Asesinado el 21 de junio de 2018 en Managua

Jarod Daniel Ramírez Cerda, tenía 18 años y cursaba el segundo año de la carrera de Comunicación y Relaciones Públicas en la Universidad American College, alumno destacado, su pasión era estudiar. Aprendió inglés, mandarín y practicó varios deportes.
Después que regresaba de la universidad, se iba a un gimnasio que está en el Huembes, donde aprendió boxeo y poco a poco fue recogiendo y compró sus guantes, sus materiales para el boxeo. Por la noche se iba a hacer las ligas de futbol en los parques, diario, son como un mes de liga y ahí pasaba. Aprendió natación en Barracudas, no perdía ni un momento de su tiempo.
Tenía metas claras, cuando terminara la carrera de Comunicación, quería estudiar la carrera de Odontología y pagarla con su dinero. Él tenía muchos sueños, quería hacer dinero, para comprar su casa, soñaba con tener un hogar, siempre conmigo, proteger a su tía Rosa.
Jarod, era un muchacho amistoso, amigable, sociable, él a todo el mundo le hablaba, era caritativo, con todos los borrachitos, viejitos, con los abuelitos, para esa gente que anda pidiendo indigente, les daba comida. El día de su vela todos los llegaron a ver, lloraron por él, por su “broder”.
Mi hijo era excepcional, fue lo más bello que tuve, era mi único hijo, busque por años ese hijo, me costó salir embarazada, fue lo más maravilloso que Dios me dio los 18 años que lo tuve conmigo. Mi hijo se crió en una familia humilde pero con valores, a pesar que uno tenía sus necesidades económicas, él se propuso ser algo en esta vida, salir adelante.
Mi hijo era la cabeza en la casa, en la que viven muchos sobrinos (niños y adolescentes), era un un faro para ellos, todos querían ser como Jarod:
«yo quiero ser como Jarod, yo voy a ser como Jared, voy donde va Jarod, que yo quiero hacer esto porque Jarod lo hace».
Hasta el día de hoy, se preguntan por qué mataron a Jarod, uno de los sobrinos que estuvo presente el día que me lo mataron, quedo traumado, llora y dice, por qué, mejor me hubieran matado a mí, así es como lo admiraban y lo siguen necesitando.
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