El espíritu vende patria de la falsa oposición y la estúpidez colectiva de los nicaragüenses como negación a la llama de abril.

El espíritu vende patria de la falsa oposición y la estúpidez colectiva de los nicaragüenses como negación a la llama de abril.

Por Alvaro Quintana Duarte.

Marzo 14, 2021

Si el lector espera encontrar que este escrito sea políticamente correcto, desde ya se le aconseja que mejor no lo lea. Este escrito es políticamente incorrecto. No pretende ofender a nadie. Su único interés es un llamado a la reflexión ante la mitomanía y criminalidad imperante para que cada quien saque sus propias conclusiones.

La alianza económica indisoluble de los malvados estúpidos de los grupos de poder dirigiendo el destino de los nicaragüenses, y la existencia de los vende patria, los incautos y estúpidos entre sus cómplices o quienes los eligen, son la causa de la más grave crisis social, política, económica y crimínal de nuestra historia.

Voluntad versus estupidez

Así como la voluntad humana es una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica, tal y como lo expresara Einstein, así también existe la teoría de la estupidez del historiador Carlo Cipolla, que establece que hay una fuerza humana más enérgica, más poderosa que muchos estados y más audaz que los cárteles criminales más sofisticados. Esa fuerza es la de la estupidez humana. El dilema de los nicaragüenses por lo tanto, está en decidir entre la voluntad humana de derrocar al sistema dictatorial, o continuar con la estupidez humana de soportar su yugo opresor.

Una dictadura no se derrota con elecciones. Para derrotar a la dictadura estratégicamente, es necesario combatirla, no encasillarse en candidaturas de títeres oportunistas impuestos por los grupos de poder. Pero se requiere una dirección estratégica unificada con capacidad de derrotar a la dictadura en los movimientos tácticos con una línea de acción del pueblo contra sus posiciones. No hay donde perderse.

Teoría de la estupidez

Según la teoría de la estupidez de Cipolla, las ganancias o pérdidas derivadas de nuestros intercambios resultan en un plano cartesiano en donde el eje X es la ganancia para uno mismo, y el eje Y es la ganancia para el otro. En cada cuadrante se ubican cuatro tipos de personas: inteligente (cuadrante I), incauto (cuadrante II), estúpido (cuadrante III) y malvado (cuadrante IV). Ver figuras o fotos adjuntas. 1

Inteligente es quien obtiene ganancia propia y proporciona ganancia a los demás. Malvado es quien obtiene ganancia a costa de las pérdidas de otros. Incauto es quien pierde proporcionando ganancia a otros. Y estúpido es quien pierde y hace perder a los demás.

La estupidez es la forma de ser más dañina. Es peor aún que la maldad, porque al menos el malvado obtiene algún beneficio para sí mismo, aunque sea a costa del perjuicio ajeno. Lo dejó establecido el historiador Cipolla en la Tercera ley fundamental (ley de oro) de la estupidez:

“Una persona estúpida es una persona que causa un daño a otra persona o grupo de personas sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso obteniendo un perjuicio”. Aquí es donde caen precisamente todos los estupidos que ciegamente se prestan al circo romano morboso electoral. Están jodidos y joden a los demás.

No todas las personas están todo el tiempo en uno de estos cuadrantes. No todo el mundo es inteligente todo el tiempo, ni incauto todo el tiempo. En función del resultado promedio de sus intercambios, las personas se sitúan en algún punto de este plano cartesiano.

El malvado perfecto es aquel cuyo beneficio neto iguala exactamente la pérdida neta de su víctima.
El malvado inteligente es aquel cuya ganancia es superior a la pérdida que provoca. Pero los malvados más numerosos son los malvados estúpidos

El egoísmo intelectual

El estúpido sufre egoísmo intelectual. El estúpido es tan estúpido que se engaña a sí mismo. Es rústico y aun así es arrogante. Niega la complejidad y difunde su simplicidad de forma dogmática. Opina sobre todo como si fuese dueño de la verdad absoluta. Es un ciego más que se cree clarividente en el país donde los tuertos son los reyes. “La persona estúpida es el tipo de persona más peligroso que existe. El estúpido es más peligroso que el malvado”.

La filosofía es útil para valorar otros puntos de vista y luchar contra el embrutecimiento y la estulticia. Una visión más amplia de la realidad se logra cuestionando nuestro comportamiento y nuestra manera de pensar. Por tal razón, ejercitar la duda y la autocrítica es imperativo. El estúpido está enamorado de sí mismo e ignora todo lo demás a su alrededor.

Los vivos navegan con bandera de pendejos

Los vivos actúan estúpidamente por el mero hecho de ser viivos. Los vivos pueden abstraerse y crear modelos cada vez más complejos para proteger su propio punto de vista e hipótesis de partida. Es decir, un vivo puede actuar estúpidamente y defender su opinión simplemente haciendo razonamientos cada vez más alejados de la realidad y complejos que, si bien denotan inteligencia, están alejados del problema real que se está tratando.

El caso habitual son las discusiones donde se busca tener la razón y ganar el debate (con razonamientos innecesariamente complicados) en vez de encontrar una solución. Lo que no lo ganan, lo enredan. Allí está el claro ejemplo de no solucionar el problema con la salida electoral, cuando es evidente, que la solución verdadera, es instaurar un nuevo orden para fundar la República y una real y efectiva democracia aplicando la justicia.

La estupidez colectiva

Los están matando, secuestrando, desapareciendo, exilando, pero aún así -como todos los cínicos malvados oportunistas busca huesos vende patria-, mienten y hacen creer a los estupidos e incautos, que pueden derrocar por medio de elecciones al sistema dictatorial crimínal de lesa humanidad. Individualmente se creen inteligentes y colectivamente son autocríticos hasta la estupidez y la irracionalidad. Es también el problema de la idiosincrasia del nicaragüense como lo definió Pablo Antonio Cuadra (PAC).

No hablaré de ningún posible candidato en particular. Todos, sin excepción ninguna, son mediocres. No responden a los intereses del pueblo. La estupidez colectiva se manifiesta en prestarse al juego del circo morboso electoral. Los ejemplos en los que muchos participan estúpidamente -conscientemente o inconscientemente-, son de no terminar: retos a debatir candidatos, encuestas de los líderes más populares, encuestas de los candidatos preferidos, trapos sucios de los posibles candidatos, virtudes de los candidatos, desperdicio de las oportunidades históricas de los años 90 y comienzos del siglo XXI, si es cristiano o cristiana socialista y solidaria, etc, etc.

Toda una estupidez colectiva en medio de la sangre derramada del pueblo y el terrorismo de estado. Toda una negación a la posible salvación de la llama de abril que aún arde con el potencial de convertirse en la hoguera de la libertad.

Cito textualmente a Pablo Antonio Cuadra, (PAC), el segundo escritor o poeta Nicaragüense más importante después de nuestro inmortal Ruben Dario: 2

“Muchas veces he planteado yo mismo, o he oído formular y discutir —entre gentes de diversas categorías, incluso entre peones campesinos— esta pregunta: “¿Es el nicaragüense inteligente?” escuchando en la mayoría de los casos respuestas negativas.

Pablo Antonio Cuadra (PAC)

Los argumentos que casi siempre resplandecen: “Es un pueblo estúpido porque se ha dejado “encajar” tal o cual gobernante o tal o cual régimen”; “es un pueblo estúpido porque no progresa en tal o cual forma, o porque no reacciona contra algo o contra alguien de una manera determinada”.

En el criterio de cada nicaragüense, el “yo” es inteligente. El “nosotros” estúpido. El nica, en singular, es fanfarrón. En plural, autocrítico.
Y su autocrítica la realiza, sobre todo, con el arma de la burla o de la ironía.

El gozo del nicaragüense es la agudeza. Irrespetuoso con el genio, se embriaga con el ingenio.

No oculto el grave peligro de una inteligencia chispeante —amiga de la risa— cuando libre de ciertos pesos y acumulaciones morales y culturales, se enamora de la leve chispita que produce el ingenio al roce con el humor, y en nombre de esa chispita es capaz de burlarse de la verdadera llama y mantenerse burlescamente en la superficialidad.

¡Muchas generaciones nicaragüenses se han perdido y muchas ocasiones históricas se han desperdiciado porque el chispero se ha burlado de la hoguera!” Salve a ti Nicaragua, la llama de abril.

“El sonido del Shofar es sonoro, retumbante y diáfano.” 👂🎺 El que tenga oídos para oír que oiga!.

Alvaro Quintana Duarte.
Nicaragüense residente en EE.UU, Ingeniero Industrial con Maestría en Ciencias de Ingeniería y Administración de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) y varios postgrados en Ingeniería y Administración de Empresas.

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