EL CANAL QUE NUNCA FUE

EL CANAL QUE NUNCA FUE

Ortega y su mafiosa familia se ríen de los nicaragüenses que creyeron en ellos; de nosotros no pueden reírse, ya que sabíamos de la farsa.

Escrito por Tino Pérez

Un 22 de diciembre hace ya varios años, en un paraje aislado del Departamento de Rivas, se dio por iniciada la construcción del canal de Wang Jing.

Los invitados, todos felices, sonreían y aplaudían sin cesar. Laureano, el delfín, portando su emblemático Rólex en la muñeca izquierda, dejaba ver en su semblante, el rol de artífice de la negociación con el misterioso chino Jing.

Todos en la primera fila, mostraba sus rostros de felicidad. Y por repetición, el resto saturaba el ambiente con vibraciones calurosas como las de una servidumbre fiel y muy agradecida.

Telémaco Talavera no cabía en su lugar, parecía que las universidades bajo su control, le importaban un comino ya que este acontecimiento era como un milagro, el trabajo de su vida, su sueño y su realización personal.

El discurso de Jing, cantado a lo chino y cortado a intervalos para la traducción oficial, era la autenticación de un acuerdo familiar y una perorata de afirmaciones aprendidas de memoria para la ocasión.
Ha pasado mucho tiempo, y nadie sabe por dónde va la magna obra del canal. Se inició y no se inició, pero el dictador asigna un presupuesto anual para su operación.

El estudio del impacto ambiental fue secreto de familia, lo mismo que el de factibilidad que calculaba 50 mil millones de dólares y ya no se sabe cuánto más.

Los potenciales afectados, que son miles, protestaron y fueron reprimidos sin piedad. La mayor naviera mundial, se desligó del proyecto, los ambientalistas locales y extranjeros, advirtieron y reclamaron transparencia por la magnitud del daño irreversible que se iba a causar. Pero el capricho familiar es el norte que da la pauta para lo demás.

Si era una catástrofe o no, es irrelevante para ellos, lo comprobado es que la voluntad del dúo al mando necesita una causa para continuar en el poder, seguir “viviendo bonito” en nombre de una revolución para un necesitado pueblo presidente… un destino impuesto con absoluto control para pregonar las “victorias” que no cesan de llegar.

Ya no se oye del chino Jing ni de Telémaco ni de los demás beneficiados del presupuesto asignado.

Un elefante blanco, así como la Comisión de la Verdad cuyos miembros cobran y nunca hablan de La Verdad.

Siga a Tino en Facebook/TinoPerez

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *