30/11/2022

Al hombre justo y firme en sus convicciones no lo moverán de sus propósitos ni la furia ardorosa de los malvados, ni el aspecto amenazador de los tiranos.

 

Ni la represión, ni torturas psicológicas, ni torturas físicas, o la falta de una adecuada alimentación y de atención médica, detendrán la dignidad de cada prisionera y prisionero político, que exhibe como señal de “fortaleza” o de seguir intimidando la resistencia, desprecio y el descontento, en crecimiento, que siente el pueblo de nicaragüense, en contra de la dictadura militar Orteguista.

El denominador común de todos los prisioneros, fueron sus miradas firmas y con un solo adversario político identificado: EL SANDINISNO comandado por EL ORTEGUISMO.

 

De este “espectáculo” fracasado y desesperado que montó la pareja diabólica, podemos sacar muchas reflexiones:

 

  • La Dictadura Orteguista, tiene en su contra, a todos los sectores políticos y sociales, así como movimientos sociales, empresariales y campesinado.
  • Terminar con esta dictadura, no es una lucha de izquierdas o derechas; mucho menos, pretender excluir a algún sector social o político. Puestos que los actores políticos y empresariales que están al lado de la dictadura, ya están más que identificados.  Y por supuesto, son cómplices o colaboradores necesarios de este régimen, por  permitirle su sobrevivencia, acompañada por las armas de militares, policía y paramilitares.
  • Antes de provocar miedo, temor o resignación; haber visto lo cruel que es este gobierno en contra de la dignidad de las personas, pues es evidente el deterioro físico, pero más evidente se mostró EL MIEDO DEL OPRESOR, ante la mirada FIRME, SEGURA Y CONVENCIDA de cada uno de los presos políticos.
  • Los “aprovechados” de siempre, que quedan muy pocos, también los ha identificado la sabiduría popular.
  • El ataque despiadado y maquiavélico en contra de la iglesia católica, rebalsó el vaso de la tolerancia.

 

En silencio, pero seguro y firme, se cava con determinación la tumba de este modelo fracasado, para más nunca repetirlo.

El hilo se “romperá” en lo más fino, donde y cuando menos lo esperan los tiranos de turno

Los días de la dictadura Orteguista, están contados.

Tiempo al tiempo.

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