EE.UU contra el mundo. La Administración Trump y la nueva Geopolítica.

EE.UU contra el mundo. La Administración Trump y la nueva Geopolítica.

Parte 5. La Supervivencia y hegemonía mundial de EE.UU en el Siglo XXI. (Tercera entrega)

Escrito por Alvaro Quintana Duarte

El triunfo del Presidente Trump en las elecciones del 2016 dejó en evidencia un cambio cualitativo sustancial de la lucha político-estratégica. Su victoria electoral no se debió a enarbolar la agenda clásica conservadora y neoliberal de la élite del Partido Republicano.

En realidad, el Presidente Trump ganó las elecciones del 2016 como un independiente que supo utilizar la plataforma electoral del Partido Republicano. Hoy en tiempos de máscaras y pandemia, este cambio cualitativo sustancial de la lucha político-estratégica está fortalecido. De hecho, el Presidente Trump y su administración, se ven a sí mismos como una tercera vía que lucha en contra del status quo, tanto del Partido Republicano como el Partido Demócrata.

Es la lucha contra el “establishment” de ambos partidos, envueltos hoy en día, en una grave crisis de valores morales y corrupción de los políticos tradicionales de carrera. Es lo que el Presidente Trump correctamente ha llamado como lo imperativo que es “drenar el pantano”, en idioma inglés, “drain the swamp”. Pero además de ser una lucha en contra del “establishment” de ambos partidos, es una guerra en contra de las elites empresariales globalistas, los grandes medios de prensa, el comunismo, el régimen comunista chino, el marxismo, el islamismo, las pretensiones de un nuevo orden mundial y los grandes intereses de los poderosos del mundo. Es la guerra de los EE.UU contra el mundo.

La base de apoyo de la administración Trump, radica en las bases republicanas, votantes independientes e incluso las bases de algunos demócratas decepcionados y enfadados por el rumbo de izquierda extremista y corrupción que ha tomado ese partido.

Pew Research Center

Es lo que se llama “La Mayoría Silenciosa”. Esa mayoría que en pocas palabras resume el porqué de apoyarlo en dos simples mensajes:

  • 1) Ni demócrata, ni republicano elitista, simplemente patriota enfadado en contra de la corrupción política imperante en ambos partidos.

  • 2) MSNBC lo odia, los demócratas lo odian, CNN lo odia, los republicanos de la elite lo odian, FOX NEWS lo odia, el “establishment” político lo odia, los grandes medios de prensa también lo odian….Entonces el Presidente Trump está haciendo lo correcto!

Esta mayoría silenciosa no se identifica ni con demócratas ni con republicanos elitistas porque estos no supieron leer la realidad de los estadounidenses, en particular, la realidad de las clases más modestas. Demócratas y republicanos no entendieron que el descontento popular ya no se ajustaba a los parámetros políticos tradicionales. Esta mayoría silenciosa comprende que Trump no es un político, pero que si entiende su realidad, al proponer fusionar las reivindicaciones de la clase trabajadora estadounidense con una visión conservadora. 

Ver gráfico 1 con comentario al pie del mismo basado en información disponible a comienzos del 2018 y enlace a continuación:

“¿Que ha logrado Trump en lo que va de su gestión? ¿Cuáles son sus resultados al respecto? Quizá poco, pero cualquier logro future en el sentido indicado dependerá de muchos factores y circunstancias. Los datos de la oficina de Estadísticas laborales de Estados unidos de abril de 2017 mostraron un incremento en el número de empleos de 211 000 y una reducción del desempleo de 4,4 por ciento para el último año; además de un aumento del salario medio por hora de 65 centavos en el mismo periodo (ugarteche et al., 2017). La capitalización externa creció entre 2016 y 2017, al pasar de 17,2 a 17,7 por ciento (último año sobre el que se dispone de información oficial), por lo que no se conoce aún sobre ésta el impacto posible de la política de desarrollo del mercado interno promovida por Trump. Según datos del bureau of labor statistics, de 2018, el desempleo descendió de 4,4 a 3,9 entre abril de 2017 y abril de 2018, un nivel no alcanzado desde el año 2000; el trabajo manufacturero experimentó un crecimiento de 2,0 por ciento, relativamente exiguo pero no logrado desde 1995, 23 años atrás”.

El “establishment” del partido Republicano nunca apoyó a Trump. Actualmente lo han abandonado en medio de la crisis más grande que haya enfrentado cualquier Presidente de los EE.UU desde la II Guerra Mundial. A continuación se muestra gráfica del Centro de Investigación Pew (Pew Research Center) titulada”Los Demócratas tienen una Ventaja ligeramente más amplia que en 2015-2016)  en la cual se pueden apreciar las inclinaciones de los votantes registrados en el período 1994-2017. 

La doctrina de la Administración Trump:

  • 1) Dirigir la política exterior de forma no intervencionista mientras protege los intereses de EE.UU.
  • 2) Estamos saliendo del negocio de construcción de las naciones y, en cambio, creando estabilidad en el mundo.
  •  3) EE.UU primero: “Ya no rendiremos a este país, ni a su gente, a la canción falsa del globalismo”.
  • 4) Convocar una cumbre con la OTAN y convencer a los países miembros para que paguen su parte justa de los gastos.
  • 5) Dejar de intentar hacer democracias de estilo occidental con países poco dispuestos en el Medio Oriente.
  • 6) Grandes tensiones entre China y Rusia: algunos dicen que los rusos no serán razonables. Tengo la intención de averiguarlo. Si no podemos hacer un buen negocio para Estados Unidos, entonces saldremos rápidamente de la mesa.
  • 7) Derrota a ISIS. “Tengo un mensaje simple para ellos: sus días están contados. No les diré dónde y no les diré cómo. Debemos, como nación, ser más
  •  8) Construir y fortalecer a los militares pero desplegándolos como último recurso.  “Nunca enviaré a nuestros mejores hombres a la batalla a menos que sea necesario, y solo lo haré si tenemos un plan para la victoria. Nuestro objetivo es la paz y la prosperidad, sin guerra ni destrucción”.

Los hechos acaecidos durante la administración Trump demuestran categóricamente que ISIS fue derrotado; EE.UU no se ha involucrado en ningún conflicto bélico mayor, -a pesar de que a Trump lo tildaron de guerrero y de ser una amenaza para la paz mundial-. Además que Trump ha cumplido con la presión a los aliados de la OTAN y también la presión al régimen comunista chino, Rusia y poner un muro de contención al globalismo.

 Una obra de obligada lectura por su extraordinario contenido es el libro “Estados Unidos en guerra contra el mundo. Trump y la nueva Geopolítica”.

En este libro explican los hechos y las decisiones de geopolíticas de la administración Trump, analizados con rigurosidad científica, después de su triunfo electoral en el año 2016 y su cruzada de patriotismo en contra de las élites mundiales, el comunismo, el globalismo y las pretensiones de un nuevo orden mundial. 

Por tales razones y con el propósito de compartir y estimular el pensamiento crítico, para una toma de decisiones educadas, a continuación se citan textualmente extractos de este libro que incluye el punto VI. Conclusiones, del presente escrito:


“Trump se posicionó como partidario del Brexit y se manifestó contra el tratado de libre Comercio de américa del Norte (tlCaN), contra el tPP, trans-Pacífico (tPP, por sus siglas en inglés) y la asociación transatlántica para el Comercio y la inversión (ttiP, por sus siglas en inglés). 

También se pronunció contra la arrogancia de los “gatos gordos” de Wall Street, a favor de aumentar los impuestos a los corredores de fondos de inversión y por el restablecimiento de la Ley Glass-Steagall

Además en contraposición al establishment angloamericano, se pronunció a favor de una posible alianza con Rusia y un accionar conjunto contra el Estado islámico –al cual apoyan los propios servicios de inteligencia de Estados Unidos según el desplazado consejero de seguridad Nacional de Trump, Michael Flynn.

 El enfrentamiento entre globalistas y americanistas, antinomia bajo la cual aparece la fractura política en los Estados unidos, no se traduce de forma lineal, en términos políticos, en la elección de los Estados Unidos. 

Trump bajo una forma ideológica de derecha y Bernie Sanders  bajo una forma ideológica de izquierda también expresan, a su vez, una crisis de los partidos políticos norteamericanos y una profunda crisis de legitimidad del régimen estadounidense, poniendo de manifiesto este tercer sector emergente que mencionamos.

 En este sentido, Trump emerge expresando a un conjunto de integrantes de ese tercer sector bajo una forma ideológica de “derecha” en sus aspectos culturales, con una mezcla de nacionalismo económico industrialista y proteccionista, cierto aislacionismo en política exterior, un discurso anti-establishment y una promesa de retorno del sueño americano articulado en la consigna “Estados Unidos primero”, con fuertes reminiscencias neoconservadoras (especialmente luego de la asunción).

 Articuló en su campaña las demandas de gran parte del “viejo” EE.UU lejano a las costas que se resiste a perecer, a los industriales no globalizados y mercado internistas, a una parte de los trabajadores industriales que vieron perder sus trabajos en los últimos años producto de la deslocalización industrial y las transformaciones tecnológicas, al Estados Unidos “blanco” perdedor de la “globalización” que ve en el multiculturalismo cosmopolita del capitalismo transnacional una amenaza a su identidad nacional. 

En definitiva, a una gran parte de quienes sienten que ya no existe el “sueño americano”: el 75% de los votantes de Trump dice que para la gente como ellos la vida es peor que hace 50 años. Y eso se condice con una sociedad cada vez más desigual, donde la crisis golpea especialmente en los más pobres y en donde la tasa de suicidios es la más alta en 30 años (New York Times, 29/4/2016). 

Por otro lado, en los últimos meses antes de la elección, una vez que Trump triunfa en la interna del Partido republicano a pesar de su élite y sus líneas dominantes –los conservadores expresados en el candidato Jeb Bush, los neoconservadores en Marco Rubio y Ted Cruz ligado al Tea party– la candidatura de Clinton intentó articular una frágil unidad entre las fracciones dominantes de las fuerzas en pugna.

Es decir, Clinton era la candidata del establishment norteamericano, con predominancia de las fuerzas globalistas, que en el tramo final intentó unificar las posiciones del establishment, junto con la base demócrata referenciada en Sanders, ante una crisis por “arriba” (geopolítica) y por “abajo” (política e ideológica con respecto su base social).

Trump por su parte, articuló a buena parte del americanismo y al nacionalismo industrial anti-establishment.

LUCHA ENTRE CAPITALES, POLITICA ECONÓMICA Y CRISIS.

Otros datos también nos muestran la fractura en la cúpula empresarial en relación a la política. Según una encuesta de la revista Fortune sobre los 500 CEO de las principales corporaciones de Estados unidos, que conforman el índice Fortune500, el 58% estaba a favor de Hillary Clinton y un 42% a favor de Donald Trump.Si tomamos los primeros cien, ninguno aportó a la campaña de Trump y 11 lo hicieron por Clinton (Fortune, 2016). Además, algunos de los multimillonarios globalistas más importantes del mundo apoyaron fuertemente a Clinton: Warren Bufett, George Soros, Haim Sabam, Harris Simons, Michael Bloomberg. 

En cambio, apoyaron a Trump antes de las elecciones empresarios tradicionalmente conservadores y/o con presencia fundamental en Estados unidos como Rupert Murdoch (News Corp y 21st Century Fox), Steve Forbes (Forbes Media), Brian France (NasCar), Dana White (uFC), Bernard Marcus (The Home Depot). 

Por otro lado, la ciudad financiera de Wall Street se inclinaba dominantemente por Hillary Clinton, al igual que la ciudad de Londres que a su vez comparten su rechazo al Brexit.

RECHAZO AL TPP, AL TTIP y AL GLOBALISMO CAMBIO DE LA ESTRATEGIA

Las fuerzas que se expresan con el triunfo de Trump y el Brexit están claramente en contra de la geoestrategia globalista, que busca contener y rodear a China y Rusia en la disputa por Eurasia a través de acuerdos como el tratado trans-Pacífico (tPP, por sus siglas en inglés) y la asociación transatlántica para el Comercio y la inversión (ttiP, por sus siglas en inglés).

Una institucionalidad cuyo objetivo final según el propio Obama es “poner las reglas de juego” de la economía global. A lo que se le agrega un conjunto de acuerdos políticos y militares, expandiendo la influencia del establishment occidental globalista desde las periferias euroasiáticas hacia el “hinterland continental”.

 El gobierno de Trump avanzó rechazando el tPP y el ttiP, cuestionando a la OMC y por una rediscusión de la OTAN y de los protectorados norteamericanos. La versión trumpiana de la estrategia americanista se inclina por aumentar los niveles de proteccionismo económicos y desde ahí negociar cuestiones políticas y estratégicas.

Establecer acuerdos bilaterales, priorizar el plano político y militar en las relaciones con aliados y enemigos por sobre el plano económico y financiero (o subordinar este al primero), relocalizar la industria en el territorio nacional-continental, apostar al unilateralismo del Estado norteamericano sobre el multilateralismo globalista de occidente y priorizar el fortalecimiento unilateral del polo de poder angloamericano (incluyendo a Israel), en una suerte de continentalismo expandido.

Para importantes sectores de las Fuerzas armadas la pérdida de base económica industrial nacional significa una pérdida de poder relativo del Estado norteamericano, confluyendo en eso con sectores corporativos.

 El globalismo también significa ceder capacidad decisoria nacional debido a la concepción multilateral y de equilibrio de poder para la defensa. Además, para buena parte de los contratistas del complejo industrial Militar la venta de armamento tradicional y las guerras convencionales constituyen un elemento sine qua non de reproducción ampliada de capital. Y la administración Obama venía disminuyendo sistemáticamente el gasto militar sobre Pbi, apostando a la guerra no convencional o híbridas. 

Ello también está en estrecha relación con el mayor “compromiso” demandado por Trump a los aliados de la OTAN y a Japón y Corea del sur en los gastos militares (asegurar el 2% del Pbi), gran parte de lo cual debería direccionarse a compras al complejo militar-industrial del Pentágono, actualmente en competencia con el ruso. 

Para esta visión, la primacía estadounidense en el escenario internacional se encuentra en su superioridad militar y política. Política en cuanto a la primacía en el orden Mundial sostenida en un sistema de alianzas, la cual no es efectiva si ello no implica subordinación al unilateralismo de Estados Unidos y tampoco sirve si en la competencia intercapitalista los países “protegidos” desplazan por su competitividad al capital norteamericano (contradicción que existe desde los años setenta con Alemania y Japón).

VI. CONCLUSIONES

El triunfo de Trump significó la derrota del globalismo. La conformación de su gabinete expresó una articulación de sectores y agendas que identificamos como americanistas y nacionalistas, aunque los actores más “anti-establishment” rápidamente fueron perdiendo posiciones e influencia. El nuevo gabinete implica un cambio de las correlaciones de fuerzas favorable a fracciones de capital y actores de los poderes políticos, ideológicos y militares enfrentados a la estrategia globalista, lo que cambia el momento en el escenario mundial.

El nuevo gobierno busca fortalecer unilateralmente el polo angloamericano comandado por Estados Unidos; impulsar una profundización proteccionista para fortalecer la producción industrial de los Estados unidos frente a China pero también frente a aliados como Alemania y Japón, y asimismo para reequilibrar el déficit comercial, reforzar la “seguridad nacional” y negociar a partir de allí cuestiones políticas y estratégicas; presionar a los aliados de Europa y Japón a que aumenten sus gastos militares; redefinir la geoestrategia frente a las potencias re-emergentes (China y Rusia), dejando de lado las grandes alianzas comerciales en las periferias Euroasiáticas; recuperar para los Estados unidos la capacidad de establecer monopolios.

 El polo de poder angloamericano es, claramente, el principal polo de poder a nivel mundial, aunque ahora está cada vez más desafiado por polos de poder emergentes. Para la visión imperialista unilateral esta condición de polo dominante debe utilizarse para impedir que los aliados tradicionales asuman posiciones desafiantes o simplemente no acaten las órdenes imperiales que afectan profundamente sus intereses (Alemania, Francia, Japón) y para plantear otro tipo de enfrentamiento con los adversarios (China, Rusia).La fractura no hace más que acelerar la crisis del orden Mundial y la crisis del sistema capitalista, alimentando la “guerra mundial fragmentada” que estamos transitando, lo cual proyecta un escenario de mayor disputa hacia el futuro.” 

La anterior cita textual extraída del libro “Estados Unidos en guerra contra el mundo. Trump y la nueva Geopolítica” es una muestra que indica categóricamente hechos concretos de su estrategia en contra del globalismo. Su lema “EE.UU primero” lo dice prácticamente todo. Así como Hillary Clinton era la candidata del establishment norteamericano, con predominancia de las fuerzas globalistas en el año 2016, de igual manera lo es Joe Biden en el año 2020. Trump por su parte, continuará apelando a una buena parte del americanismo y al nacionalismo industrial anti-establishment. No se trata de defender la persona de Trump. Se trata de defender la mejor opción para el futuro de EE.UU.

Como dijo Bertrand Russell en su mensaje al futuro en el año 1959:“Desde un punto de vista intelectual hay que preguntarse solamente cuáles son los hechos y cuál es la verdad que esos hechos muestran. Nunca te dejes influenciar por lo que tú deseas o por lo que crees o por lo que crees que traería más beneficios sociales. Toma en cuenta única y solamente los hechos. En cuanto a lo moral, el amor es sabio y el odio una tontería. Tenemos que tolerarnos para vivir juntos en este planeta”.

Bertrand Russell: Un mensaje al futuro

El fatalismo no es una opción. Se debe por tanto, luchar por la supervivencia de los EE.UU, su identidad como nación y su lugar predominante como líder de la democracia y la libertad en el mundo. Annuit cœptis, Novus Ordo Seclorum (en latín, Favorece nuestras empresas, «Nuevo Orden de los Siglos [o las Eras])) en el mundo actual. La administración Trump expresa de modo contundente ideas hasta ahora vetadas en el manual de corrección política en EE.UU. Finalmente se ha descorrido el telón. 

¡Que Dios bendiga a los EE.UU! 


“El sonido del Shofar es sonoro, retumbante y diáfano.” 👂🎺 El que tenga oídos para oír que oiga!”


Alvaro Quintana Duarte.Nicaragüense residente en EE.UU, Ingeniero Industrial con Maestría en Ciencias de Ingeniería y Administración de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) y varios postgrados en Ingeniería y Administración de Empresas

One thought on “EE.UU contra el mundo. La Administración Trump y la nueva Geopolítica.

  1. No de ninguna manera Trump es salvador alguno. Salvador de que? Tampoco se encuentra luchando solo contra el stablishment y los partidos políticos tradicionales . Con ese argumento subieron al poder Chaves y Evo Morales, en el caso de Trump esa pretensión implica convertirse en el Tirano Global, al mismísimo estilo Hitleriano, ya sabemos hacia donde nos llevó los sueños de grandeza y el aventurerismo de Hitler. El mundo de hoy necesariamente debe ser más Inter relacionado menos aislacionista, La Paz mundial requiere de la cooperación de todas las Naciones , el Nacionalismo Hitleriano fracasó en imponer su Milena al dominación y fracasara nuevamente eso es muy seguro.

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