Ernesto Cardenal: el poeta de la revolución sandinista

Ernesto Cardenal: el poeta de la revolución sandinista

Qué interesante es ver cómo, cuando alguien muere; de repente todo mundo lo quiere y habla bien de él. Siempre hay algo de hipócrita en nosotros los seres humanos. En unos más que en otros. Es lo que pienso cuando leo lo que la gente escribe en las redes sociales sobre el controversial sacerdote marxista Ernesto Cardenal. Pero, lo más cínico que he podido constatar, es la actitud del régimen Ortega-Murillo al decretar 3 días de duelo nacional. Como ya sabemos, entre el cura revolucionario-sandinista y el binomio dictatorial asesino, había una guerra abierta desde 1994.

María Nicaragua

Cardenal y Castro

Ernesto cardenal, el revolucionario:

Por María Nicaragua

Trataré de hablar de Ernesto Cardenal, describiendo rápidamente los sustantivos que identifican al hombre; por orden de importancia: el revolucionario, el poeta y el sacerdote.

¿Por qué por orden de importancia? Primeramente, porque antes de ser poeta y sacerdote, por los poros se le salía lo revolucionario. En sus venas corría la ideología socialista marxista. Fue gran defensor y promotor de la Teología de la Liberación en América Latina; corriente teológica inspirada en el marxismo, lo que resulta incoherente para un sacerdote católico. Pero tratándose del padre Cardenal, no es nada sorprendente ya que él siempre vivió en una dicotomía con el Evangelio y con la Iglesia Católica. Coqueteó con el cielo y con el infierno, diría yo.

Ernesto Cardenal fue conocido como el poeta trapense de Solentiname, por su pertenencia a la congregación de monjes trapenses, y por ser el impulsor de la comunidad de la Teología de la liberación basada en la isla del archipiélago de Solentiname. Jamás ocultó su simpatía por la ideología marxista-comunista. De su propia boca salió: «soy de izquierda, soy comunista porque Jesucristo fue comunista».

Aunque él siempre dijo: «Soy poeta, sacerdote y revolucionario», yo digo que su primera identidad es la del revolucionario, el rebelde, el guerrillero que apoyó la lucha armada sandinista. En segunda posición está la del poeta; él mismo lo dijo en una entrevista al diario El País de España, en 1976: «He tenido que renunciar a la poesía porque hay otras tareas más urgentes, que son las tareas de la lucha de mi pueblo, que ocupan todo mi tiempo». En última posición está el sacerdote, ministerio que casi nunca ejerció puesto que se dedicó más a la política que al sacerdocio.

Breve cronología de su vida

Nace el 20 de enero de 1925 en Granada Nicaragua, en una familia de intelectuales muy acomodada.

En 1935 estudia su bachillerato en el Colegio Centro América de los Jesuitas, en la ciudad de Granada.

En 1947 obtiene su diploma en Filosofía y Letras en la UNAM, México.

En 1954 comienza su trayectoria guerrillera, contra Somoza García, cuando un 4 de abril de ese año, participa en el plan que quiso tomar por asalto el Palacio Presidencial. El plan fracasa y Cardenal tiene que huir.

En 1956 escribe el emblemático poema político titulado «la Hora cero» que habla de las proezas de Augusto Sandino y los guerrilleros sandinistas. Ese mismo año, entra al monasterio Nuestra Señora de Getsemaní, en Kentucky. No sé si por vocación sacerdotal o para huir de la tiranía somocista.

En 1959 estudia Teología en México.

En 1965 es ordenado sacerdote.

En 1970 viaja a Cuba y escribe el libro «En Cuba». Fue un gran admirador de todos los grandes líderes del comunismo internacional. Siempre estuvo identificado con Fidel Castro, el Che Guevara y Salvador Allende.

En 1972 su escritura se vuelve cada vez más política, para protestar contra la dictadura de Somoza.

En 1977 es condenado en ausencia debido a su involucramiento en el FSLN para derrocar a la dictadura somocista.

En 1979, con el triunfo del FSLN, es nombrado ministro de Cultura por el régimen de los nueve guerrilleros de la Dirección Nacional. Ocupa ese cargo hasta el año 1987.

En 1983, durante la visita pontifical a Nicaragua, el Papa Juan Pablo II le llama la atención por haber desobedecido la norma del Código del Derecho Canónico.

En 1984 la Iglesia Católica le aplica la pena canónica «A Divinis», por desobediencia a los cánones: Canon 285 § 3: «Les está prohibido a los clérigos aceptar aquellos cargos públicos que llevan consigo una participación en el ejercicio de la potestad civil. Canon 287 § 2: «No han de participar [los clérigos] activamente en los partidos políticos ni en la dirección de asociaciones sindicales, a no ser que, según el juicio de la autoridad eclesiástica competente, lo exijan la defensa de los derechos de la Iglesia o la promoción del bien común».

De este modo, la Iglesia lo inhabilita para oficiar misa y administrar los sacramentos. Se le prohíbe utilizar los términos eclesiales: cura, padre, sacerdote o presbítero. Además, no puede utilizar la vestimenta sacerdotal. A pesar de todo, el sandinismo continúa llamándolo “padre Cardenal”.

En 1994 se separa del FSLN por desacuerdos con Rosario Murillo, principalmente, y con Daniel Ortega. Pasa a ser parte del Movimiento Renovador Sandinista (MRS).

En 2018 recibe su último premio: premio internacional Mario Benedetti por “su lucha en favor de los derechos humanos y la solidaridad”.

Ernesto Cardenal: el Poeta y escritor

Cardenal usaba en sus obras literarias, un lenguaje místico y épico a la vez. Utilizó su escritura como arma para protestar contra la dictadura de Somoza.

Contabilicé 47 obras literarias en la vida del poeta de la revolución: 27 poesías, 4 memorias y 16 libros. En todas ellas se puede detectar el lenguaje místico-revolucionario que lo caracterizaba.

Entre algunos de los títulos de sus libros se encuentran:

En Cuba (1972)

Fidel Castro: cristianismo y revolución (1974)

El Evangelio en Solentiname (1975)

La santidad de la revolución (1976)

La paz mundial y la revolución en Nicaragua (1981)

Premios:

1980: Premio de la Paz del Comercio Librero Alemán

2005: Premios Ondas Mediterráneas

2009: el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda

2012: el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana

2014: Premio Internacional Pedro Henríquez Ureña en República Dominicana,

2014: el Doctor Honoris causa por la Universidad de Valparaíso

2018: Premio Mario Benedetti por la Fundación Benedetti de Uruguay

El sacerdote:

Dedicó más su tiempo a la política que al sacerdocio. Estuvo 35 años inhabilitado para ejercer el ministerio sacerdotal. Prefirió la revolución sandinista que su obediencia a la Iglesia Católica. Se distanció de la Iglesia por su estrecha colaboración con el FSLN. Alegó que «El cristianismo es revolución» y «He puesto al servicio de la revolución mi sacerdocio y mi poesía». «Cristo era revolucionario». «Mi fe es en Cristo, no en el Vaticano», eran sus argumentos cuando se le confrontaba por descuidar su sacerdocio.

En 2019, un 17 de febrero, el Papa Francisco le suspende la prohibición para ejercer su ministerio sacerdotal. En su cama, en el hospital Vivian Pellas, después de 35 años de suspensión del sacerdocio, celebra una misa junto al nuncio apostólico Waldemar Sommertag. Luego, el obispo Silvio Báez le administra el sacramento de la reconciliación y la unción de los enfermos. En todo momento vimos la solidaridad y la inmensa misericordia de la Iglesia representada en sus hermanos obispos y sacerdotes.

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