Carta de un ciudadano exilado al embajador de Estados Unidos en Nicaragua

Carta de un ciudadano exilado al embajador de Estados Unidos en Nicaragua

Victor Cuadra Andino

Kevin K. Sullivan
Embajador de los Estados Unidos de América en Nicaragua
Presente.

Señor Embajador:

Discúlpeme por importunarlo con mis palabras, pero debe entender que la situación lo amerita.

Recientemente acaba de cumplir su primer año como diplomático en el país y las preguntas se amontonan en mi cabeza. ¿Ha podido constatar que la vida en los Altos de Santo Domingo o Villa Fontana Sur no es la misma que la de Camoapa, Juigalpa, Muelle de los Bueyes o Piedra Rajada? Así es nuestro país, desigual.

La elite se instala en sectores cómodos y seguros, donde las balas de la dictadura no llegan y la palabra ¨plomo¨ no se lee en las blancas paredes de sus lujosas casas. Por el contrario, el miedo y la muerte rondan por las calles polvosas de Monimbó y los barrios orientales de Managua.

Resulta imposible construir una perspectiva realista del país cuando solamente se conversa con banqueros, politólogos, oenegistas, washintólogos criollos o representantes camerales. Existe, también, un análisis político, económico y social en boca de microempresarios, amas de casa, vendedores ambulantes, exiliados y una larga lista de ciudadanos invisibilizados por los ¨medios de comunicación¨.

Es fácil, su Excelencia, para un bróker como Arturo Cruz, contarle cuentos del «populismo responsable» desde el Club Terraza, rodeado de compinches y aduladores. ¿Usted cree que el historiador se atrevería a hablar sobre «los intereses vitales del país» en el ¨Gancho de Camino¨? –No, ¡jamás! Él sabe de viajes en primera clase, pactos y compra de fincas «a precio de guate mojado».

Es extraño que la ¨oposición¨ que le solicita financiamiento para proyectos de ¨democratización¨ no visite León, Chinandega o Bluefields, ¿no le parece más oportuno (y barato) que alquilar salones en el Holiday Inn?

Yo sé que le gusta la historia del arte y seguro recordará a los Borgia y a aquellas prominentes familias italianas que hicieron del papado de Alejandro VI uno de los periodos más enriquecedores (y nefastos) del renacimiento. ¿Y por qué menciono a los Borgia y su relación con los Piccolomini, Colonna, Orsini, Médicis o Sforza? Porque aquellas sucias relaciones de poder, que oscilaron siempre entre el odio, la corrupción, el ventajismo, la traición, el asesinato, la fornicación, las guerras y los matrimonios por interés, ilustran perfectamente lo que ha venido sucediendo en Nicaragua desde hace ya casi doscientos años.

Al parecer, nos quedamos encerrados en la narrativa de El Príncipe de Maquiavelo y los príncipes de ayer y hoy intentan seguir al pie de la letra, cual receta, capítulo a capítulo los apuntes de Nicolás. Pero, Señor, algo les falla cada treinta o cuarenta años y los chapiollos se alzan y luchan por desprenderse del yugo. Y así, repetimos un ciclo interminable de noches y amaneceres.

No quiero cansarlo con tanta palabra, pero debe entender que yo no puedo pasar unos días en la tranquilidad del ¨Morgan´s Rock Ecolodge¨, ni siquiera puedo volver a mi casa, que es más sencilla que una de las cabañas del Morgan´s. Por eso le escribo, para implorarle que no caiga en las redes de los aduladores y mentirosos, que cumpla con el mandato de su gobierno y acate lo que la Nicaragua Human Rights and Anticorruption Act of 2018’ ordena a la embajada bajo su cargo: informar sobre todos los corruptos, corruptores, ladrones, testaferros, lavadores de dinero, asesinos y torturadores implicados en y con la dictadura sandinista.

Espero que pronto, ricos y pobres, diplomáticos y campesinos, exiliados y extranjeros por igual, podamos disfrutar de las hermosas playas del Pacífico nicaragüense.

A Vuestra Excelencia las seguridades de mi más alta consideración.

Víctor Cuadras Andino

One thought on “Carta de un ciudadano exilado al embajador de Estados Unidos en Nicaragua

  1. Los nicaragüenses hemos de ser personas totalmente pensantes, no debemos dejarnos llevar por el liderazgo criollo. Aquí hay que dejar de lado que alguien nos puede salvar, no, ubíquense!!!, quienes pueden hacer algo por nosotros, somos nosotros mismos, somos nosotros los que trabajamos para el sustento, somos nosotros quienes educamos a nuestros hijos, somos nosotros los que cimentamos el hogar. Aquí no hay que poner esperanzas en hombres con falsas promesas. Debemos ser realistas, quién llegue al poder no nos va a resolver nuestros problemas, pero el que vayamos a poner al frente debe administrar nuestros bienes, porque el pueblo es el dueño de su patria y somos nosotros los que forjamos su futuro, prosperidad. Somos nosotros quienes decidimos el designio, somos nosotros quienes deciden qué persona va a estar al frente y si por mí fuera, seríamos como Suecia, donde los funcionarios públicos no gozan de inmunidad, si la cagan, pues hay que enjuiciarlos, si comenten delitos, violaciones, corrupción hay que presentarse ante la justicia. Hay que reducir los salarios de los políticos que conforman los poderes del Estado, que para mí deben ser 3 (Gobierno-Justicia-Parlamento), si yo quisera ser diputado, pues, que reciba un salario de servidor público, no exhorbitante, porque no viviría del erario público, que los diputados sean electos una sola vez, hay que dar relevo a otros que puedan mejorar la legislación no quedarse como dinosaurios for ever en los cubículos, como el caso de la Puta Política de Navarro que lleva 20 años que lo mantenemos y no ha hecho ni mierda por la nación si no que da el calzón para hacer y decir mierdas. (Estoy enturcado), debemos hacer leyes que impidan la reelección de diputados, de presidentes, de Magistrados de la Justicia, pero como expuse en un principio, somos nosotros los que podemos cambiar el país, no cualquier hijueputa.

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