Carta Pública al Cardenal Leopoldo Brenes, de un ciudadano preocupado.

Carta Pública al Cardenal Leopoldo Brenes, de un ciudadano preocupado.

O la Iglesia Esta Con Su Pueblo o Esta al lado Equivocado de la Historia, ya que el Pueblo No Se Equivoca en su Historia Cuando Reclama Libertad.

17/11/2019

De la feligresía católica de la Arquidiócesis de Managua, Nicaragua, al Cardenal Leopoldo Brenes, Nos dirigimos a usted:

  • 1. Preocupados por los graves acontecimientos, en la Iglesia San Miguel Arcángel en Masaya, con su Parroco Edwin Roman, madres y familiares que se encuentran en huelga de hambre, como forma de protesta pacífica, a la cual tienen sobrado derecho, pidiendo la liberación de sus hijos y Presos Políticos y demás personas que se encuentran dentro de la Iglesia.
  • 2. Preocupados por la actual situación política, social y económica del Pais, en un galopante deterioro.
  • 3. Preocupados por la escalada represiva y de un abierto ataque frontal contra la Iglesia Católica, contra sus Obispos, teniendo ya como resultado, el exilio forzado de Nuestro amado, Obispo Auxiliar, Monseñor Sylvio José Baez, persecución contra Sacerdotes y fieles, ataques a Catedrales, Iglesias, con piedras, garrotes y chibolasos, ahora persecución  religiosa donde ya se está atentando, contra la participación de los fieles en actos litúrgicos, Misas y demás celebraciones, al punto de impedir el acceso a los templos, persecución abierta, declarada y manifiesta, por parte de la dictadura de Daniel Ortegs y su esposa Rosario Murillo y ejecutada, por partidarios a este régimen y por instituciones encargadas de reprimir, la Iglesia Católica en Nicaragua hoy sufre una persecución demoniaca cada vez más abierta. ¿No lo entiende y cree así, Señor Cardenal?
  • 4. Preocupados, por su Silencio cómplice y acomodado, y sus juegos de palabras, cuando la Biblia nos dice: Que debemos de decir, si si o no no, Mt. 5, 37, la frecuente ambigüedad de sus respuestas a entrevistas, en buen nicaragüense, gallo, gallina, sus palabras, carentes de contenido teológico y doctrinal, cuando nuestra Iglesia es rica en magisterio y enseñanzas de los padres y doctores de la misma, por el contrario sus homilías y entrevistas son un vaiven de ideas, experiencias familiares, anécdotas floridas y cantinflescas, palabras en donde usted entremezcla, con sutilesa, parte del vocabulario oficial.
  • 5. Preocupados porque, no escuchamos en usted la Voz Profetica, que debería, que anuncie y denuncie, lo que está MAL, en Nicaragua.

Nos preguntamos, ¿Porque calla Cardenal?

¿Porque guarda silencio?
Cuando debería de gritar como con cien mil lenguas, en cambio calla como un hábil político o como un sutil diplomático.

¿Que lo ata Cardenal?

Lo sabremos.


¿Que le ha cerrado la boca Cardenal?

Al punto de olvidar su encuentro impostergable con el justo y Divino Juez, que le pedirá cuenta, de cada uno de sus actos y omisiones, el bien que pudiendo hacer no lo hizo.

De los perros mudos, nos habla el Profeta Isaías, 56, 10 y de los malos pastores, el Profeta Ezequiel, cuando dice: ustedes pastores serán castigados, por haber tomado mis ovejas como un botín, por dejarlas sin pastor a merced de los animales salvajes, por ni siquiera haber tratado de ir a buscarlas, por ignorarlas y por cuidarse, solo así mismo.

¡Dios pide cuentas Cardenal Brenes, no lo olvide!

Nos preocupa que ante esta grave situación, en la que se encuentra en peligro la vida del Padre Edwin Roman y demás personas, por razón de las amenazas a su integridad física por parte de esas fuerzas criminales, tanto policiales como paramilitares, como también por razones de salud, por la falta de alimentos y de agua, y medicinas necesarias, usted va a salir del País, va hacia Costa Rica y Colombia, abandonando al Padre Edwin Roman y demás ovejas, a merced de lobos feroces, de una policía orteguista, asesina, de criminales, turbas fanaticas, demoniacas, sedientas de sangre y violencia, a merced de un par de criminales que han cometido crímenes de lesa humanidad, que violentan el sagrado derecho, a la protesta pacífica, que no tienen ni el más mínimo respeto por la vida humana, al grado que impiden, a personas indefensas, la toma del vital líquido, que castigan con cárcel, lo que la biblia, nos manda a hacer, dar de beber al sediento y de comer al hambriento.

Como un mal pastor, que abandona las ovejas!

¿Usted va a salir del país?

No le preocupa, que profanen el templo, que cometan sacrilegios, contra lo más sagrado, la Eucaristía, no le preocupa, que entren y vandalicen, que rompan las puertas, y violenten sus imágenes, vasos sagrados y las sagradas formas, como están preparándose para hacerlo.

¿No le preocupa Cardenal Brenes, que hay vidas, que están en peligro?
¿Porque no ha ido a Masaya?

Su feligresía, le recuerda, su triple misión: enseñar, santificar y gobernar, así también, que EL BUEN PASTOR, es el modelo y la forma de la misión pastoral del Obispo.

Cumpla su misión como BUEN PASTOR:
Busque a las ovejas en peligro, sane sus heridas.
De a beber agua al sediento y comer al hambriento, visite al enfermo, y al que sufre, consuele al triste, al afligido, de amparo al desprotegido, asista a las madres que sufren, cumpla las obras de misericordia, recuerde que a la tarde de nuestra vida también seremos juzgados por el amor.

Deje su confort, favores, gratitudes y alianzas, vaya a MASAYA a ejemplo, del Buen pastor Jesucristo nuestro Señor, a resguardar la vida de quienes están en peligro inminente, vaya, que Nicaragua no solo su feligresía está a la espera de su determinación y definición, porque no se puede servir a dos amos a la vez.

Nicaragua espera de usted, el valor y coraje de un verdadero profeta, no nos decepcione, no sea usted también parte, de aquellos a los que este pueblo, desterrara de su historia y memoria, de una vez y para siempre, cuando pase con la ayuda y favor de Dios, esta pagina, la más horrenda, triste y sangrienta, de nuestra historia.
No sea usted parte de ellos, de los que queremos olvidar, por el daño a Nicaragua, y a nuestro pueblo, Cardenal Brenes.

Nosotros los fieles, por nuestra parte, continuaremos orando y rechazando, las tentaciones del: odio, el miedo, la indiferencia, y la desesperanza, siendo fieles y unidos a nuestros obispos, como la Iglesia a Cristo y como Jesucristo al Padre.

Viva Cristo Rey, Viva la Inmaculada Virgen Maria.

Autor: Desconocido, tomado de Facebook

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