¿Qué espera la ONU para tomar bajo tutela a Nicaragua? La ONU tiene la responsabilidad de proteger a los pueblos del genocidio, la depuración étnica y los crímenes de lesa humanidad

¿Qué espera la ONU para tomar bajo tutela a Nicaragua? La ONU tiene la responsabilidad de proteger a los pueblos del genocidio, la depuración étnica y los crímenes de lesa humanidad

Somos muchos los que quisiéramos que la ONU mande sus Fuerzas de Paz y nos libere, de una vez por todas, de las garras del monstruo de dos cabezas que nos tiene raptados y sumergidos en el terror.

Por María Nicaragua

En este escrito no pretendo presentar propuestas o soluciones políticas y diplomáticas a la crisis de Nicaragua; pues para eso ya hay suficientes expertos en la materia que lo están haciendo. Tampoco se trata de un análisis periodístico sobre la coyuntura actual. Simplemente, trato de plasmar el clamor de la mayoría del pueblo nicaragüense y el mío propio. Es poner en palabras lo que muchos piensan pero que no se atreven a gritarlo por miedo a ser percibidos como violentos.

El miércoles18 de septiembre, la dictadura ha dejado muy claro que no tiene la más mínima intención de aceptar la ayuda diplomática de la OEA. Si cierran las puertas a la comisión de alto nivel, es porque quieren esconder sus crímenes.

Aunque el cinismo con el que hablan los representantes de la dictadura Ortega-Murillo me provoca vértigo, decidí escuchar al canciller “bigote elegante”, como llama el periodista Luis Galeano al canciller orteguista Luis Alvarado. El discurso fue el mismo disco rayado de siempre.

Escuchaba también el discurso del Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, el 24 de septiembre 2019; donde hablaba de “priorizar al ser humano”. Discurso que me parece hipócrita dado la superficialidad y la tolerancia con la que han abordado los crímenes de lesa humanidad cometidos por los dictadores sanguinarios Nicolás Maduro y Daniel Ortega, en las narices de la comunidad internacional.

Pero, antes de continuar, y para que nos comprendamos mejor; me gustaría referirme a los términos relativos al Derecho Internacional que oímos en las asambleas de la OEA y la ONU en boca de los chayo-cancilleres. Se trata de los términos “Intervenir” e “Injerencia”. 

Para el orteguismo son dos palabras negativas. Y deliberadamente las han tergiversado.Según la definición del diccionario, Injerencia es sinónimo de Interferir y significa interponerse entre dos personas, obstaculizar el desarrollo o el proceso de algo, causar conflicto. Injerencia se asocia a invasión armada, a golpe de Estado. Desde esa óptica diríamos que es una palabra negativa.

En cambio, Intervenir significa actuar de una forma determinada dentro de un proceso. Tomar parte en un asunto. Interceder o mediar por alguien. A partir de esa definición podríamos decir que es una palabra positiva.

Entonces, si intervenir, es una palabra positiva que significa mediar o interceder; en este sentido, los nicaragüenses tendríamos derecho a pedir, incluso a exigir, que se apliquen los principios y propósitos contenidos en la Carta de las Naciones Unidas, en favor de un pueblo indefenso que está siendo avasallado por un Estado terrorista.

Lamentablemente, la OEA y la ONU tienen las manos atadas con el principio de “no intervención” en los asuntos de los Estados soberanos y la “prohibición del uso de la fuerza” para solucionar los conflictos políticos internacionales. Ellos mismos se ataron al poste y ataron a los pueblos también.

Mientras continúan los atropellos a la dignidad humana, ellos van de reunión en reunión; de asamblea en asamblea, formulando documentos, formando comisiones y aprobando resoluciones interminables. El pueblo siempre pidió a gritos que se agilizaran los mecanismos pacíficos del Derecho Internacional. Pero, constatamos que estos mecanismos y herramientas se están agotando. Entonces, ¿por qué no optar por una intervención humanitaria? Estaríamos en nuestro derecho de pedirla. Y la ONU y la OEA tienen la responsabilidad de acudir en ayuda de las víctimas, puesto que los Estatutos de sus respectivas Cartas los respaldan.

¿Qué espera la ONU para tomar bajo tutela a Nicaragua?

Tal vez lo que digo no plazca a algunos. Tal vez me tilden de insensata, de ignorante y hasta de violenta; pero mi pregunta es válida en el sentido que el Consejo de Seguridad tiene la responsabilidad primordial de mantener la paz y la seguridad internacionales.
Cuando surge un conflicto en una nación, y cuando se han tomado las medidas preventivas, es decir, promover un diálogo y recomendar a las partes de llegar a un acuerdo a través de mecanismos pacíficos; pero que esto no funciona, puede imponer embargos o sanciones económicas, o “autorizar el uso de la fuerza para hacer cumplir los mandatos”.

Una espinilla se saca apretándola, un tumor se extirpa con un escalpelo o se combate con quimioterapia. La mala hierba se arranca de raíz. Así mismo, hay dictaduras que sólo entienden por la fuerza. Sólo salen a patadas. Y eso no es injerencia ni invasión. ¡No señores!

Mientras, Daniel Ortega y Rosario Murillo, cubiertos con el principio de “soberanía”, hacen matanzas; roban, secuestran y mandan a la miseria al pueblo, la comunidad internacional no puede dar protección militar a las víctimas por el principio de “no intervención” y ” no utilización de la fuerza”. No intervenir y permitir la violencia contra un pueblo indefenso; argumentando respeto al principio de “soberanía” del Estado terrorista de Nicaragua, es la paradoja más grande del Derecho Internacional.

Aquí, no se trata de invadir un Estado soberano, se trata de poner orden en un Estado criminal que ha roto el Marco Jurídico Internacional de los Derechos Humanos. Es un asunto de proteger la vida y la dignidad de las personas, porque el Estado que tiene la obligación de darle protección, no respeta la vida ni la dignidad humana.

No es con golpecitos delicados de papel membrete, ni con comunicados adornados con elegancia diplomática; ni condenando a través de mensajes en Twitter, que se saca a una dictadura que no escucha, que no entiende de razones y que continúa utilizando la brutalidad para mantenerse en el poder.

No soy una persona violenta, he sido de esos ciudadanos que han creído en la solución pacífica para salvar a Nicaragua, pero todo tiene sus límites.

Maquiavelo decía:

“Hay dos maneras de sacar a un mal gobernante, una es por la razón, otra es por la fuerza. La primera es para los hombres, la segunda para las bestias. La diferencia es que la opción segunda jamás ha fallado.”

Maquiavelo

Desgraciadamente, el Derecho Internacional no siempre es efectivo, tiene sus limitaciones y sus fallas. El espíritu detrás de ese enjambre de leyes es válido y justo, pero hay quienes se sirven del Derecho Internacional para fines perversos que destruyen las democracias.

Esa telaraña de leyes internacionales que fueron creadas con la intención de “proteger” los derechos inherentes de los pueblos, terminan a veces asfixiándolos. Hemos sido testigos impotentes de la crisis humanitaria en Venezuela, pero la ONU todavía no la considera suficiente grave y sigue esperando más muertos, más miseria y que el país quede en cenizas para ir al rescate de los vestigios. ¿Será eso lo que nos espera a los nicaragüenses?

El “derecho de injerencia”

El Derecho o deber de injerencia se basa en la “responsabilidad de proteger” a los sectores indefensos de los abusos del Estado. Un Estado puede intervenir en otro cuando existan graves violaciones de los derechos humanos tales como el terrorismo, la represión, la censura, la discriminación, la deportación.

Las violaciones de los derechos humanos son de jurisdicción universal. Por ende, los primeros que tienen la obligación de restaurar el “imperio del derecho” son los tribunales y autoridades nacionales, pero cuando el propio Estado es el culpable, la jurisdicción internacional debe intervenir.

Los convenios internacionales y la Carta de las Naciones Unidas, permiten, en determinados casos, la intervención. Pero parece que primero tenemos que recorrer el camino del Gólgota antes de que la ONU considere el “Derecho de injerencia”.

El documento final 60/1, aprobado por la asamblea general en la Cumbre Mundial de la ONU en el año 2005, dice:

“Cada Estado es responsable de proteger a su población del genocidio, los crímenes de guerra, la depuración étnica y los crímenes de lesa humanidad. Esa responsabilidad conlleva la prevención de dichos crímenes, incluida la incitación a su comisión”.

(Resolución 60/1 artículo138).

Suponemos que los firmantes del documento 60/1 de la cumbre de 2005, están conscientes de la responsabilidad adquirida que es la de respetar lo estipulado en la Carta de las Naciones Unidas.

¿Qué hace falta para que la ONU aplique “el derecho de injerencia” en Nicaragua?

¿Será que esperan más sangre, más muerte, más exilio, más desempleo, más hambre? Los nicaragüenses tenemos derecho a pedir la protección de la comunidad internacional para evitar que el régimen asesino Ortega- Murillo continúe perpetrando actos inhumanos, tales como la matanza de campesinos en el norte de Nicaragua, las persecuciones, la censura a los medios de comunicación y las amenazas de muerte a través de sus paramilitares contra la población civil.

Por su parte, la comunidad internacional tiene la obligación y el deber moral de brindarnos la protección que solicitamos, aunque la dictadura grite sobre todos los techos que es “injerencia”.

Ningún Estado puede ampararse en el principio de “soberanía” para cometer atrocidades contra su propio pueblo indefenso. La responsabilidad de la comunidad internacional es de no permitir que esos crímenes queden en la impunidad.

Ya sabemos que Antonio Guterres y sus aliados chinos y rusos se han encargado de poner “miguelitos” en el camino de la ONU.

El camino recorrido ha sido lento y escabroso. Pero, contra viento y marea hemos avanzado. El pueblo auto-convocado ha sabido comportarse con mucho civismo. Estamos convencidos de cuál es la ruta. Ya no hay vuelta atrás.

No será mañana que vamos a salir de esto. Tenemos que estar alerta para no permitir que la dictadura, la envidia y nuestro propio egoísmo nos dividan. Debemos hacer uso del sentido común; mientras tanto debemos armarnos, pero de paciencia. Al menos que ocurra un milagro y que muy pronto la ONU nos mande sus Fuerzas de Paz.

Según la definición del diccionario, Injerencia es sinónimo de Interferir y significa interponerse entre dos personas, obstaculizar el desarrollo o el proceso de algo, causar conflicto. Injerencia se asocia a invasión armada, a golpe de Estado. Desde esa óptica diríamos que es una palabra negativa. En cambio, Intervenir significa actuar de una forma determinada dentro de un proceso. Tomar parte en un asunto. Interceder o mediar por alguien. A partir de esa definición podríamos decir que es una palabra positiva.

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