Daniel Ortega y Rosario Murillo: El binomio del mal.

Daniel Ortega y Rosario Murillo: El binomio del mal.

La gente de la mentira

Por María Nicaragua

7/9/2019

Hace algunos años, leí un libro que me cautivó desde el primer momento.

En abril 2018, unas horas después de los primeros asesinatos de manifestantes, en manos de paramilitares, por órdenes de Rosario Murillo, vinieron a mi memoria algunos pasajes de esa magnífica obra. Las circunstancias de ese momento hicieron que retomara la lectura de People of the Lie, (La gente de la mentira) del Dr. Scott Peck, psiquiatra cristiano.

Scott Peck, en su libro People of the Lie, presenta la mentira como un auto engaño. En realidad, los mentirosos diseñan la mentira para engañarse a sí mismos. Y la palabra de Dios lo confirma: “los tontos se engañan a sí mismos.” Proverbios 14:8

Los mentirosos proyectan en los demás sus propias mentiras y sus crímenes, al mismo tiempo que niegan cualquier irregularidad en su propio comportamiento. Son incapaces de hacerse un auto reproche. Nunca permiten ser criticados. Jamás aceptan que cometen errores. Siempre están buscando un culpable. Según ellos, nunca son culpables de nada. La culpa es de los demás.

“El auto-engaño es una parte integral del comportamiento de la gente del mal; tanto es así que están dispuestos a sacrificar y dañar e incluso destruir a los demás con el fin de preservar su propia imagen.”

Scott Peck

Mi culpa es tu culpa

El evangelio nos dice que el diablo es el padre de la mentira y el principal acusador de los hijos de Dios. “El fue un homicida desde el principio, y no se ha mantenido en la verdad porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, habla de su propia naturaleza, porque es mentiroso y el padre de la mentira.” (Juan 8:44)

Cuando escuchaba los discursos de la “compañera” acusando al pueblo de “vándalos”, “tóxicos”, “vampiros”, y sus retahílas de insultos y calumnias diarias, en contra del pueblo auto-convocado, reconocí lo que estaba ocurriendo. En realidad, se trataba de una proyección psicológica que consiste en atribuir nuestras culpas a los demás: Mi culpa es tu culpa. Según Sigmund Freud, la proyección psicológica es “un mecanismo de defensa mental mediante el cual una persona atribuye a otros, sentimientos, pensamientos o impulsos propios que niega o le resultan inaceptables para sí.”

El Azote de La Prensa, Nicaragua

La simbiosis dictatorial

Daniel y Rosario se necesitan mutuamente. Juntos actúan con refinada y perversa inteligencia para cometer maldad. Y aunque como pareja, dicen algunas lenguas, no bailan al mismo compás, pero en su proyecto malévolo de controlar y acaparar el poder, actúan en simbiosis.

Juntos manipulan, dominan y controlan. Maquinan bien sus actos. Juntos engañan y hacen trampas. Poco a poco han aniquilando la autonomía del pensamiento de sus adeptos. Abusan de sus seguidores. Los adoctrinan para que sean serviles. Amaestran a sus turbas para ser perros fieles dispuestos a matar por sus amos. Los danielistas idolatran a la pareja sanguinaria. Me atrevo a decir que se han convertido en una secta que adora y alaba a sus dioses, el “comandante Daniel” y la “compañera Rosario”.

Al estilo GESTAPO, han “diseñado” organizaciones de espías y soplones por todos lados. Sus sicarios legalizados, siembran el terror a todos los niveles, y la represión toma diferentes matices.

Paramilitares al orden de Daniel Ortega y Rosario Murillo

A la mentira la llaman verdad. A la injusticia, justicia, al odio, amor; a la guerra, paz, a la venganza, reconciliación. Minimizan el mal que cometen. Se deshacen, a cualquier costo, de las evidencias de sus acciones malignas para no pagar las consecuencias de sus actos malévolos. Con sus marañas de siempre, han ido tomando el control sobre otros. “Los mentirosos nunca cambian, sólo mejoran su estrategia.”

El dúo dictatorial ha utilizado el poder destructor de la mentira

Hemos escuchado por ahí: “repite una mentira con suficiente frecuencia y se convertirá en verdad”. Esta frase ha sido atribuida al nazi Joseph Goebbels, de quien se dice que la puso en práctica en su tarea de propaganda en favor del régimen nazi. El hacer que una mentira se convierta en verdad, es llamado por algunos psicólogos, “ilusión de verdad”

Cuando analizamos nuestro entorno, nos damos cuenta que muchos se aprovechan de esta debilidad de la psicología humana, desde las sectas religiosas hasta los políticos. La mentira ha sido la característica de los dictadores del pasado y del presente.

La “proyección psicológica” y la “ilusión de verdad” han sido utilizadas por Daniel y Rosario, como estrategias para desacreditar la lucha justa del pueblo azul y blanco. Han levantado campañas de odio para disolver la resistencia cívica del pueblo. En algunos casos, han logrado sembrar desconfianza y desunión en la oposición. Ellos saben que es la mejor manera de contrarrestar la fuerza de un pueblo que quiere liberarse del yugo opresor.

Este binomio maléfico es culpable de crímenes de lesa humanidad, culpables de la muerte de niños inocentes. Daniel Ortega, violador de su propia hijastra, y Rosario Murillo, la madre cómplice del abusador, mienten al decir que defienden los derechos de la mujer y de la niñez.

Sander Dolmus, monaguillo de Leon, asesinado por los OrMus y sus paramilitares

Se hacen pasar por los defensores de los pobres pero no vacilan un sólo instante en mandar al desempleo a miles de personas como venganza por haberse revelado a su tiranía. El cinismo de este dúo tiránico sobrepasa nuestro entendimiento. En una carta dirigida al Papa Francisco, en enero de este año, decían: “asumimos el compromiso cristiano de cumplirle a nuestro pueblo en respeto a la dignidad humana, a la familia, a la vida, al bien común”. Qué ignominia que los asesinos del pueblo se llenen la boca hablando de “dignidad humana” y de “vida”.

Ortega y Murillo, perseguidores de la Iglesia, han pedido la cabeza de los obispos Báez, Mata y Álvarez. ¿Cómo pueden pregonar hipócritamente la libertad religiosa? Han echado a sus turbas contra la Iglesia, han mandado a profanar templos, pero no tienen escrúpulos cuando en sus discursos invocan los nombres sagrados de Dios, de Cristo y de la virgen María. ¿Cómo no querer postrarse con el rostro en el suelo en desagravio por tanta blasfemia? Sólo me consuela saber que tendrán que enfrentarse a la justicia divina.

Monseñor Silvio Baez

Esta pareja manipuladora de masas, corrupta, no tiene un ápice de pudor cuando habla de justicia a pesar de haber prostituido a jueces y magistrados. Hablan de “normalidad” aun habiendo provocado el exilio de más de 60,000 hermanos nicaragüenses. Los perseguidores del pueblo no tienen vergüenza de decir que aquí hay libertad.

Por último, el régimen dirigido por Daniel Ortega y Rosario Murillo ha sido uno de los más depredadores de bosques y reservas naturales pero, en los foros de Naciones Unidas, tienen la sinvergüenzura de mentir en la cara de la gente diciendo que protegen el medio ambiente.

Nicaragua esta siendo dilapidada, por los dictadores

Los que estudian los regímenes totalitarios y dictatoriales que han cometido genocidios o crímenes de lesa humanidad; y que han oprimido a millones de seres humanos, aseguran que, “para que un país o una región pueda recuperar la paz y la justicia, primero hay que desarmar las maléficas estructuras instauradas por tiranos”. Pero antes de llegar a eso debemos comprender como funciona la estructura del mal al interior del ser humano.

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