La diplomacia internacional nos está cocinando a fuego lento, estoy harta de la diplomacia blandengue

La diplomacia internacional nos está cocinando a fuego lento, estoy harta de la diplomacia blandengue

La Diplomacia en todo su esplendor

Por María Nicaragua

La hipocresía es una actitud horrible, condenada por la sociedad porque la gente aparenta lo que no es. Por ejemplo, se aparenta sinceridad cuando en realidad no la hay. Dentro de un determinado contexto se puede aparentar estar de acuerdo con una idea, pero sutilmente se defiende otra. Ejemplo claro: el secretario de la OEA Luis Almagro que baila que al son que más le conviene. Soy de la opinión, y siempre lo he dicho, que Almagro, o es bipolar o es hipócrita. Como dice el dicho “un día dobla y el otro repica.” Rápidamente cambia de postura.

Se dice que tener diplomacia es tener una actitud elegante y civilizada, en otras palabras es ser educado y cortés. El escritor francés André Maurois, describió la diplomacia de esta manera: “es el arte de exponer la hostilidad con cortesía, la indiferencia con interés y la amistad con prudencia”. En referencia a esto, todos hemos testigos de la actitud arrogante y descortés del nuncio apostólico Waldemar Stanisław Sommertag, ante los medios de comunicación, cada vez que es abordado. Tristemente, para nosotros los católicos, esa actitud del nuncio, es una falta de caridad cristiana viniendo de un pastor que debe dar testimonio del amor de Cristo en la tierra.

Estoy harta de la diplomacia blandengue

María Nicaragua

En el contexto de la diplomacia como ciencia, tiene la misión de mediar y negociar; y como objetivo la conciliación de dos partes. El diccionario dice que es un conjunto de personas e instituciones que se ocupan en un Estado de los intereses y las relaciones con los demás Estados.

Un diplomático debe ser hábil, responsable, honesto y respetuoso ante una mediación o negociación. Necesita tacto, también tener discernimiento cuando va a ejecutar una acción o cuando va a hablar en nombre de la justicia, la libertad y la democracia. El problema es que se han perdido de vista estas cualidades y aptitudes.

Almagro baila en los festejos de la entrega de campo deportivo, en Bolivia, por parte de Evo Morales (Foto ABI)

Lo que se espera de un diplomático es tolerancia, asimilación y aceptación a los cambios; que piense y construya estrategias para lograr sus objetivos de conciliación. Un buen diplomático debería ser un buen negociador pero no un pactista que pone en riesgo la democracia.

La diplomacia y la hipocresía son dos actitudes muy distintas, aunque con frecuencia confundidas. Las dos forman parte de la humanidad y de la sociedad, lo sabemos; pero estamos hartos de tanto palabrerío mientras las dictaduras reprimen, asesinan, encarcelan y asedian al pueblo.

Daniel y Almagro, La Prensa

La diplomacia floja y blandengue retrasa y estropea los procesos de paz y democratización en los países que viven conflictos socio-políticos o militares, mientras la vida y las libertades de los pueblos penden de un hilo o son inexistentes.

Mientras la OEA y la ONU van de reunión en reunión, algunas veces perdiendo tiempo y malgastando los recursos, las dictaduras ganan tiempo para trazar sus propias estrategias de represión, cerrando cada vez más los espacios donde el pueblo puede ejercer sus derechos a la libre expresión y manifestación.

¿Cuánto tiempo más tenemos que soportar los discursos diplomáticos llenos de galimatías? Ha llegado al momento de exigir que ese palabrerío diplomático se transforme en acciones concretas. Queremos acciones diplomáticas firmes y verdaderas, que sean beligerantes contra los sistemas dictatoriales que mutilan las libertades esenciales del ser humano.

Exigimos diplomacia eficaz que garantice la paz. ¡Ya basta de tanta lentitud e hipocresía!

María Nicaragua

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