Nuestra Bandera Azul y Blanco; La Bandera Nacional: nuestra única “arma” contra la dictadura.

Nuestra Bandera Azul y Blanco; La Bandera Nacional: nuestra única “arma” contra la dictadura.

Rosario Murillo ha masacrado nuestros símbolos patrios.

Escudo de Nicaragua en la epoca de 1895-1898

Por María Nicaragua

La obsesión compulsiva ha llevado a Rosario Murillo a controlar todo lo que está a su alrededor: las personas, las cosas; al extremo de mandar a masacrar al pueblo y también nuestros símbolos patrios. Es parte de la esquizofrenia que padece la vice-presidenta. Sus caprichos van desde controlar los colores de calles, parques, monumentos, paredes de edificios públicos, aceras y hasta de los símbolos nacionales. El color rosado chicha, agresivo a nuestra vista, lo vemos por todas partes, como en las banderitas que decoran las actividades partidistas y que recuerdan la celebración del día de los muertos en México.

El Escudo Nacional

Desde que llegó al poder, Rosario Murillo cambió muchas cosas, y el escudo de Nicaragua no ha sido la excepción. El escudo tiene en el centro del triángulo un gorro frigio de color rojo y unos rayos blancos de luz que representan la libertad. En su demencia, la Chayo, lo ha cambiado por otro de colores psicodélicos: celeste, verde, amarillo, naranja y rosado chicha para el gorro frigio; los mismos colores que utiliza en su extravagante vestimenta, en sus joyas y en los horrorosos “arbolatas” que desfiguran el paisaje de la capital.

El escudo de Nicaragua fue adoptado mediante el Decreto Legislativo del 5 de septiembre de 1908, bajo el gobierno de José Santos Zelaya López. El triángulo equilátero de oro, representa la igualdad y la rectitud de la Patria y sus instituciones. La contradicción es que ya sabemos que el régimen Ortega-Murillo no respeta la igualdad ni la libertad, tampoco hay rectitud en las instituciones, pues todas han sido corrompidas por la familia que gobierna.

Nuestro escudo tiene como fondo el color azul pálido que simboliza la gloria, el heroísmo y el sacrificio por la libertad. A eso han hecho honor nuestros héroes y mártires de abril que ofrendaron su vida por la libertad de Nicaragua.

La bandera nacional

La bandera de Nicaragua fue creada por Decreto Legislativo el 5 de septiembre de 1908 pero fue oficializado hasta el 27 de agosto de 1971, al igual que el Escudo Nacional. Las franjas azules simbolizan la justicia, la lealtad, la fraternidad, la fortaleza, el valor, el cielo, el color de los lagos y de los dos océanos que nos rodean al este y al oeste del país. La del centro, de color blanco, donde está el Escudo Nacional, simboliza la pureza, la integridad, la igualdad, la bondad, la paz y la nación. El pueblo autoconvocado se ha
dado la tarea de rescatar esas nociones y esos valores, del fango rojinegro en el que el orteguismo los había sumergido.

“El Día de la Bandera se celebra el 14 de julio de cada año desde 1971, instituido por el artículo 35 de la Ley No. 1908 Ley sobre características y uso de los Símbolos Patrios, pues en dicha fecha en 1970 se abolió el Tratado Chamorro-Bryan (firmado en 1914 entre Nicaragua y Estados Unidos) que lesionaba la soberanía nacional”. (Fuente Wikipedia)

En abril 2018 mandamos un mensaje muy claro a la dictadura: “reivindicamos los símbolos patrios”

Marcha Pacífica en Nicaragua 2018

En abril 2018, y los meses que siguieron, el pueblo se tomó las calles, como una gigantesca ola azul y blanco, convirtiendo la bandera de Nicaragua en un símbolo de rebelión y en nuestra única arma contra la dictadura. Ondearla es signo de orgullo, de valentía, de dignidad y de ansias de libertad, de justicia y democracia.

“Nunca antes se había escuchado tantas veces en las calles de Nicaragua el Himno Nacional. En cada marcha, caravana o plantón de personas autoconvocadas dedican un espacio para entonar esas dos estrofas, cuya emoción crece cuando llegan al verso “ni se tiñe con sangre de hermanos tu glorioso pendón bicolor”.

La Prensa

Letras del Himno Nacional de Nicaragua

El pueblo azul y blanco ha querido rescatar los símbolos patrios de las manos de la organización criminal que los utilizaba para el proyecto político de una familia. El orteguismo ha relegado a un segundo plano, nuestra bandera azul y blanco que nos cobija como hermanos, para darle protagonismo a la bandera rojinegra que representa luto, dolor y muerte y los intereses de un partido familiar.

El fanatismo llega a tal punto que, en la manifestación del 11 de agosto 2019 en San José, Costa Rica, sapos infiltrados adulteraron los colores del arcoíris del escudo nacional, con el rojo y el negro, profanando así, una vez más, los sagrados símbolos de nuestra nación.

Bandera de Nicaragua en una marcha en Costa Rica, nótese los colores Rojo y Negro colores que representan la bandera del FSLN

Ahora, desgraciadamente es un delito cantar nuestro himno y portar nuestra bandera nacional porque somos acusados de terrorismo, de golpistas, de conspiradores contra el régimen por hacer uso de los símbolos y signos que nos identifican como nicaragüenses. Es como si el Gobierno rechazara los símbolos patrios, así como el demonio rechaza la cruz.

Al rescatar nuestra bandera, es para hacerle honor, y para decirle al régimen que luchamos por nuestra patria, no por un partido. No permitamos que el régimen dictatorial nos imponga sus colores y desplace la bandera que nos cobija a todos como hijos de una misma patria. Nuestros hermanos en el exilio, y cualquier nicaragüense donde quiera que se encuentre, la portan con gran emoción, demostrando el orgullo de ser “puros pinoleros, nicaragüenses por gracias de Dios”.

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