El significado de ser sapo

El significado de ser sapo

Ser servil, es lo más bajo que puede llegar un Homo Sapiens, pero ser SAPO y servil es como ser un Pan Paniscus. No escucho, no hablo y no veo.

Escrito por Arturo Blaír de Perpendicular Blog

En Nicaragua se conoce como sapos a los simpatizantes de Daniel Ortega. Los sapos, por definición, son todas aquellas personas que avalan y promueven las acciones que ha tomado Ortega en su esfuerzo para exterminar de la sociedad nicaragüense todo síntoma de oposición a su dictadura. A pesar de que ser sapo es ir en contra de todo sentido de verdad y justicia, el ser sapo tiene implicaciones mucho más graves. El ser sapo significa haber renunciado a ser nicaragüense al jurarle lealtad a un hombre que tiene secuestrada a Nicaragua y que se niega a darle libertad a su pueblo.

Ser sapo significa tener las manos llenas de sangre. Los sapos se han tomado la tarea de maquinar y ejecutar actos violentos contra un pueblo desarmado. Los sapos le han prestado sus servicios a un sicario que ordena la muerte de personas cuyo delito es exigir la renuncia de un dictador. Los sapos han convertido las calles del país en campos de batalla, universidades en cementerios y justifican estas acciones como actos de justicia y paz. Aquellos que han guardado silencio ante todos estos actos son igual de culpables que los ejecutores de dichos actos pues han decidido callar y ser indiferentes ante la masacre de su mismo pueblo.

Ser sapo también significa burlarse del sacrificio de los que murieron luchando por liberar a Nicaragua de las manos de los Somoza. Hoy los sapos respaldan una dictadura similar a la que en 1979 alardean haber derrocado, y juran proteger a un caudillo de igual calibre que Somoza. A los sapos se les olvida que la lucha fue por liberar a Nicaragua de un régimen autoritario que perseguía, encarcelaba, torturaba y asesinaba a sus opositores. Irónicamente los sapos hoy respaldan estas mismas acciones por parte de un nuevo tirano que ha manchado a esta generación con sangre, y ha desgraciado la sangre que fue derramada hace cuarenta años por aquellos que lucharon por una Nicaragua libre.

Ser sapo significa aborrecer todo lo que Nicaragua representa. Los sapos no se dan cuenta que han profanado el lugar que le pertenece a Nicaragua en sus vidas al preferir alzar una bandera rojinegra ante la azul y blanco; le han rendido reverencia a un tirano al enfrentarse al pueblo con tal de defender los ideales de un hombre que ataca al pueblo. Los sapos han deshonrado las palabras de nuestro himno nacional al ser ellos los responsables de que hoy no brille la paz en el cielo de Nicaragua; han cambiado la gloria inmortal de nuestra patria por vanagloriar a un hombre que ha demostrado ser capaz de destruir a Nicaragua con tal de permanecer en el poder.

Los sapos han acuchillado por la espalda a su patria y a su gente. En complicidad con un gobierno con prácticas terroristas, los sapos han vendido la libertad de Nicaragua a cambio de un bienestar pasajero; han cambiado la lealtad a su patria y a los suyos por amparar a un caudillo que promete proteger sus intereses mientras estén de su lado.

No obstante, debemos reconocer que ser sapo también significa estar destinado a la extinción puesto que una vez que se hunda el barco orteguista los sapos se hundirán junto con él. Verdaderamente, los nicaragüenses nos enfrentamos ante una infestación de sapos, pero es cuestión de tiempo para que esta plaga sea erradicada.

Tomado de la página web Perpendicular Blog

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