EL BRUTAL ATAQUE A LA “IGLESIA DE JESÚS DE LA DIVINA MISERICORDIA”

EL BRUTAL ATAQUE A LA “IGLESIA DE JESÚS DE LA DIVINA MISERICORDIA”

No fue en El Medio Oriente, fue en Managua, Nicaragua

Así quedó la iglesia después de la Masacre

Escrito por Maria Nicaragua

Somoza nunca atacó iglesias o templos, Daniel Ortega si lo hizo.

Todos hemos visto las imágenes que nos llegan a través de la televisión y de las redes sociales sobre los ataques que sufren las Iglesias Católicas en el Medio Oriente. Imágenes que nos horrorizan por la vileza y la saña con la cual los cristianos y sus templos son masacrados sólo por pensar diferente y practicar una religión diferente. Todo eso ocurre muy lejos de nosotros, pero nos afecta igual porque hay que ser completamente insensible para no sentirse consternado cuando algunos seres humanos sin escrúpulos desatan su odio contra otros seres humanos.
Nunca pensamos que un día seríamos testigos de ataques violentos y sangrientos contra nuestros templos y nuestros pastores en nuestro propio país. La dictadura de Somoza nunca atacó Iglesias lo que favoreció a los guerrilleros sandinistas a refugiarse en ellas y a ser protegidos por sacerdotes y obispos, de la furia de la GN somocista.

12 horas de horror

Los días 13 y 14 de julio 2018, fuimos testigos impotentes de una escena de horror. Durante 12 horas, estudiantes que huían de la represión del régimen dictatorial Ortega- Murillo, estuvieron atrapados en el templo de la Divina Misericordia, junto a sacerdotes y periodistas. Los sacerdotes Erick Alvarado y Raúl Zamora, dieron refugio a los universitarios que llegaban atemorizados, llorando y algunos heridos . “Jamás pensé que podían atacar un templo, la casa de Dios”, declaró el padre Alvarado.

La orden “Vamos con todo” que dio la diabólica Rosario Murillo a sus esbirros el 18 de abril 2018, aún estaba vigente: Ataques a manifestaciones pacíficas, masacres de jóvenes, niños y adultos INOCENTES; ya todos conocemos los resultados de esa nefasta orden. Tres meses después, el viernes 13 de julio, a las 6:00 P.M, la dictadura Ortega-Murillo, lanza nuevamente sus fuerzas paramilitares coordinados con la policía criminal, sobre la Iglesia de la Divina Misericordia de Managua, donde alrededor de 100 estudiantes de la universidad autónoma de Nicaragua, UNAN, se refugiaban después de haber estado atrincherados por dos meses en dicha universidad. Algunos de los estudiantes tenían armas caseras y utilizaban bombas artesanales. Es obvio que estaban en desigual posición y ventaja en relación a las fuerzas represoras armadas con armas de guerra.

Los agujeros de bala en todas las paredes, las manchas negras sobres las puertas, las bancas, sillas, cortinas, ventanas, que dejaron los proyectiles; las manchas de sangre en piso y paredes, y los tres hoyos sobre el cuadro de la imagen de Jesús de la Divina Misericordia, nos muestran la violencia con la cual los sicarios del régimen dirigieron el
ataque contra la Parroquia de Managua. El padre Erick Alvarado dijo que la imagen va quedar así, porque “esos tres agujeros representan el sufrimiento del pueblo”.

Desgraciadamente, las vidas de 2 jóvenes fueron apagadas por protestar contra la dictadura: Francisco José Flores de 21 años y Yerald Vásquez de 20, quien llegó a la parroquia con un disparo de arma de fuego en la cabeza y falleció en el comedor de la casa cural.

Asesinado por Ortega y sus Guardias Francisco Flores

El 15 de abril 2019, los nicaragüenses no salíamos de nuestra indignación. Con el cinismo y la frialdad que la caracterizan, con su actitud hipócrita de ser “Candil de la calle y oscuridad de su casa”, Rosario Murillo, mandó una carta de solidaridad al alcalde de Paris para solidarizarse por el incendio que devastó la Catedral de Notre-Dame de Paris. Todos nos preguntábamos cómo es posible que haya mandado a acribillar una Iglesia con personas adentro, y solidarizarse con otra que se incendia en un país lejano.

Pero hemos ido conociendo a la Murillo y ya no nos sorprendemos de la maldad de la que es capaz, puesto que mientras se cometía la masacre el 30 de mayo 2018, día de las madres nicaragüenses, tuvo la desfachatez, con su voz que parece salida de ultratumba, de felicitarlas después de haber arrebatado la vida de sus hijos. Rosario Murillo, mujer frívola, calculadora, malévola, mala madre que ha preferido hacer pacto con el violador de su propia hija por una cuota de poder; se llena la boca hablando de Dios, de paz y de amor pero practica la guerra; manda a asesinar a sangre fría y es capaz de pactar con el propio diablo para colmar su sed de poder y control.

Monseñor Silvio Báez pide ayuda.

Pero gracias a Dios, que en medio de tanta maldad y de tanta oscuridad, hay también almas altruistas, llenas de compasión y de humanidad; por eso quiero mencionar y dar infinitas gracias en nombre del pueblo nicaragüense, primero a nuestro Señor Jesucristo y a María nuestra santísima madre, y después a los sacerdotes Erick Alvarado y Raúl Zamora que se movilizaron para acompañar y refugiar a los estudiantes en la Iglesia de la Divina Misericordia, exponiendo sus propias vidas. Gracias de todo corazón a los doctores Ricardo Pineda y Carlos Duarte, ahora en el exilio, que atendieron a los heridos. El pueblo les dice mil veces gracias y sabemos que Dios también les bendice por su compasión y su solidaridad. Esos actos llenos de humanidad nos dan esperanzas y nos hacen continuar a creer en el ser humano y en el amor.

Gracias a nuestros queridos obispos Silvio José Báez, Abelardo Mata y Rolando Álvarez por estar siempre tan cerca del pueblo como verdaderos pastores con olor a oveja. Ustedes han sido una luz en medio de las tinieblas.

Podría decir muchas cosas más, pero hacen falta palabras para expresar los múltiples sentimientos que me habitan al momento de recordar y de escribir sobre esos acontecimientos tan dolorosos. Pero quiero expresar mi profundo dolor y mi más profunda solidaridad con las madres que perdieron a sus hijos por la libertad de Nicaragua. Me ha tocado vivir dos veces la experiencia de perder a personas de mi entorno familiar, primero en el Servicio Militar Obligatorio de los 80’s y desgraciadamente otra vez en la revolución Azul y Blanco de abril 2018.

Me duele cuando un joven lleno de sueños, de ilusiones, de proyectos, pierde la vida en manos de los déspotas de este mundo, de los traidores del pueblo que puso su confianza en ellos. Me duelen nuestros asesinados, desaparecidos, exiliados y encarcelados. La dictadura Ortega-Murillo se ha vengado del pueblo con toda su furia, porque comprendió muy bien que el pueblo no quiere verlos ni un minuto más en el poder.

Francisco Flores

El pueblo se hartó de tanta corrupción y de tantos atropellos a los derechos humanos. Pero su persecución, su odio, y saña nos da aun más fuerzas para continuar trabajando y luchando para ver una Nicaragua libre, donde la juventud pueda conocer y experimentar la verdadera democracia, donde la libertad no sea condicionada, libres de la opresión, de todo chantaje y adoctrinamiento ideológico, y donde podamos vivir nuestra fe sin influencia de ninguna ideología política y sin ninguna manipulación de nuestras creencias y prácticas religiosas.

Los funerales de Gerald Vasquez

Para concluir quiero recordar con profundo respeto y agradecimiento, la memoria de los jóvenes héroes Francisco José Flores y Yerald Vásquez, asesinados por órdenes de la dictadura sangrienta Ortega-Murillo, el 13 de julio 2018 en la Iglesia de Jesús de la Divina Misericordia en Managua. Su muerte no será en vano.

Francisco y Yerald ¡Presente, presente, presente!

Maria Nicaragua

Siga a María Nicaragua en Facebook/MariaNicaragua

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *