Carta abierta a Carlos Fonseca Terán.

LA IGLESIA NO AZUZA, LA IGLESIA DENUNCIA LAS INJUSTICIAS

Sacerdotes Católicos Nicaragüenses

Escrito por María Nicaragua

Hablar bonito sería fácil, pero eso no saca a nadie de la oscuridad. Hablar con la verdad es mejor, porque la verdad libera aunque duela. La campaña de odio y calumnias contra la Iglesia Católica de Nicaragua y nuestros pastores, no es de ahora. Hace 40 años que han querido aniquilarla porque les ha sacado los trapos sucios al sol a los tiranos opresores y criminales. «Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán a causa de mi nombre».(San Juan:15,b18-21)

Ustedes quieren sacerdotes alcahuetes y encubridores de sus crímenes. Quieren falsos profetas que les acaricien el oído y les digan sólo lo que quieren oír; porque a los verdaderos profetas los quieren silenciar como hicieron los enemigos de Dios con los profetas del Antiguo Testamento.

Espían y acosan a sus vecinos a través de los CPC, los CLS y la JS. La palabra de Dios dice: “El Señor nos pide una conducta recta: no calumniar, no hacerle mal a nuestro prójimo y no acarrear problemas a nuestros vecinos”. (Salmo 15, 2-3). Ustedes creen que espiar, asediar, denunciar y matar es bueno porque lo hacen en nombre de la revolución y de sus gurúes Ortega-Murillo.

Les gusta hablar de Dios, al ejemplo de su “compañera” Rosario Murillo, la que desde hace doce años ha manipulado el lenguaje religioso a su gusto y antojo para su propia conveniencia, para enredar, confundir e idiotizar a sus adeptos. En realidad, son palabras huecas porque Amor es: “No matarás”; y eso, sus líderes no lo han puesto en práctica. La vida humana es sagrada, pero los Ortega-Murillo no la han respetado, entonces ¿por qué hablan de Amor, de paz y de reconciliación?

A ustedes, adoctrinadores y adoctrinados sandinistas, les gusta hablar con medias verdades o con falsedades completas. Si amaran la verdad, serían los primeros en reclamarle a sus jefes, por la corrupción y las atrocidades que han cometido contra sus hermanos nicaragüenses. Prefieren hacerse de la vista gorda, justificarlos y hasta
encubrirlos descaradamente.

Muchos se prestaron como falsos testigos en juicios ilegales contra personas inocentes, sin haberles permitido el derecho a la defensa. Sobre esto la palabra de Dios dice:
«¿Acaso nuestra Ley juzga a un hombre sin haberle antes oído y sin saber lo que hace? » (Juan:7,51). También dice la palabra del Señor: “Hay siete cosas detestables a los ojos de Dios: los ojos que se enaltecen, la lengua que miente, las manos que derraman sangre inocente, el corazón que hace planes perversos, los pies que corren a hacer lo malo, el falso testigo que esparce mentiras, el que siembra discordia entre hermanos”. (Proverbios 6:16-19). Todo eso lo han hecho ustedes y sus jefes sanguinarios y corruptos. Han derramado sangre inocente, han montado campañas de difamación para manchar el honor de laicos y sacerdotes que defienden la verdad. Han hecho complots, cometido robos, saqueos y han aterrorizado al pueblo.

A ustedes no les interesa el amor, la reconciliación y la paz; a ustedes lo que les interesa es la IMPUNIDAD para todos los crímenes que sus dioses Ortega-Murillo y sus esbirros
han cometido. Ustedes lo que quieren es que el pueblo olvide que esos crímenes han sido cometidos con la complicidad de muchos de ustedes: turbas, CPC, CLS, JS. El perdón es una verdad ineludible, puesto que el mismo Señor Jesucristo perdonó a sus asesinos, pero el perdón no significa amnesia. El Señor nos pide ser mansos pero no mensos, humildes pero no idiotas.

El perdón no se opone a la justicia. Ustedes mismos se jactan de formar parte de los “centinelas del pueblo”, “los ojos y
oídos de la revolución”, “los cadejos de la noche”, etc.; como si el acoso y las amenazas de muerte contra el pueblo fueran sus mejores trofeos. ¿De qué ha servido esa ley de amnistía llena de trampas que el “gobierno” ha decretado? El pueblo sigue siendo asediado cada día, los excarcelados y sus familias son perseguidos y amenazados de muerte, obligados a abandonar sus casas, sus propiedades han sido asaltadas, destruidas y en algunos casos hasta confiscadas. Continúan asesinando a campesinos y a opositores en
las zonas rurales y ¿a eso le llaman amor, paz y reconciliación?

Si ustedes siguen en esa negación de no querer ver la iniquidad que están cometiendo, nunca van a reparar el daño y nunca van a ver la necesidad de tener una conversión profunda en su corazón. Creer en Dios no es suficiente. San Agustín decía que hasta los demonios creen en Dios. Comiencen por limpiar la maldad y curar la ceguera que los habita. “Si quieres convertirte a mí, si alejas de tu corazón tus monstruosas maldades; Si juras por la vida de Yahvé, con verdad, con justicia y rectitud ya no tendrás más que esconderte de mí”.(Jeremías 4:4)

Nuestra Iglesia Católica seguirá velando, a través de sus pastores, por los oprimidos, por los marginados, por los que no tienen voz. La Iglesia de Jesucristo nunca callará. La
Iglesia seguirá levantando su voz a pesar de los poderes de este mundo que quieren silenciarla. Los fieles católicos estamos unidos hoy más que nunca alrededor de nuestros
obispos y sacerdotes. No crean que lograrán dividirnos con sus campañas de difamación y calumnias. La Iglesia seguirá proclamando sin cesar y reivindicará, en todo momento y en cualquier circunstancia, la dignidad y la inviolabilidad del ser humano y de sus derechos fundamentales.


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