EN LA ERA CHAMUCA: “Vamos por mas victorias”

EN LA ERA CHAMUCA:  “Vamos por mas victorias”

“…el destino sigue su curso y en esta vorágine de corrupción, apenas nos percatamos que, para unos y otros, todo es temporal.”

Escrito por Tino Pérez

En un ambiente de incertidumbre como el nuestro, entre temblores, polvaredas, sequías, aguaceros, fango y gente necesitada, siempre estamos pendientes de lo que nos espera a la vuelta de la esquina.

Pero, casi siempre nos topamos con más de lo mismo: con un inmenso rótulo que dice «Estamos cambiando Nicaragua» y otro que asegura, “Vamos por mas victorias”. Con un recolector de basura vacío y los desperdicios a granel en el piso, con un par de pequeños enardecidos bajo el efecto del pegamento olido; con una madre cargando un gran canasto de pan sobre su cabeza y dos chigüines que le siguen, sujetándose a su nagua o su pantalón; con algún sujeto acostado en el piso bajo los efectos del alcohol y otro tras un árbol descargando una buena porción de urea mientras se oculta de los transeúntes; con un grupo de jóvenes, celular en mano, vistiendo las camisetas del partido: “40/19” o ; con un motociclista atropellado en el pavimento y cien curiosos comentando, con un carretonero azotando sin piedad al caballo que hala su carretón o el mismo caballo expirando en el pavimento por exceso de trabajo y poca alimentación; con laboriosos niños lanzándose contra el parabrisas del vehículo para limpiarlo y cobrar por el servicio… y cien escenas más que son auténticas señales del tiempo actual: tiempo chamuco, tiempo de represión, de paramilitares asesinos, de policías partidarios, de militares cómplices; tiempo de charlatanes, de descarados, de vividores, de indolentes y tiempo que no tiene nombre por los que vuelan alto, los que se arrastran y los que sufren todo el tiempo.

Y de un día para otro, ya hay algo nuevo que comentar. Siempre, sobrepasando lo conocido, un actualizado chisme que define nuestra idiosincrasia, nuestra tragedia de nación: el clamor general de que a veces la cocaína se confunde con el talco para los pies, que un cuarto de millón de jóvenes, no estudian ni trabajan, pero tienen celulares último modelo; que la madera que sale de las reservas protegidas por el Batallón Ecológico tiene dueño en particular y que a veces, es bueno incendiar los bosques para cristalizar una malévola intención; que dormir en la “chanchera” es normal para los diputados y que el majestuoso Coco, en su curso inicial, ya sólo es un crique; que el dragado del San Juan fue puro bla, bla, bla, y que el Canal fue un cuento chino; que cuando baja el petróleo, la gasolina cuesta más… y cien caprichos chamucos que soportar.

Pero hay cosas que encontramos normales y ya no se comentan más: la repartición de prebendas en el mundo politiquero, el pleito de los opositores buscando “unión”, la idea de que “no podrán”, el conformismo con esta feroz represión, el pesar por los que nunca aparecerán y la angustia por los perseguidos y torturados cada noche en esas ergástulas de terror.

Consumiendo alcohol, haciendo ricos a los productores; chateando y soñando, pasan los días entre el olvido y la esperanza, entre la realidad y la resignación. Un pueblo en rebeldía, algunos engañados con celular en mano y muchos sin nada que comer; comiendo un solo tiempo o pidiendo para comer porque los frijoles, el alimento básico de la población, siempre van en aumento y la canasta básica, por su costo, es un sueño que quedó atrás. Y al ver banderas rojinegras y enormes rótulos con la Pareja sonriendo por doquier, ya no sabemos si la patria es el partido o el partido es la patria… O si ya hemos cambiado por lo repetido que nos pregonan: “Estamos cambiando Nicaragua”, “Vamos por más victorias”. Y, en realidad, Nicaragua no es la misma, está sometida, controlada, engañada, pero en rebeldía por doquier.

Nunca antes, una familia había manoseado tanto dinero para comprar voluntades, tanto poder para amedrentar a los observadores y tanta majadería para embelesar a los partidarios. “Todos los demás fueron ladrones, asesinos y corruptos”-dicen ellos. “Daniel, ha hecho carreteras, pases a desnivel, estadios, gimnasios. Rosario hace parques, árboles iluminados, paga sueldos y aguinaldo adelantado. ¿Para qué pedir más? -dicen otros.

Entonces, ésta es la Nicaragua cambiada, la de los Ortega Murillo en el momento actual. Pero el destino sigue su curso y en esta vorágine de corrupción, apenas nos percatamos que, para unos y otros, todo es temporal.
La gran mayoría quiere un cambio y la minoría quiere prolongación porque tiene todo y no quiere perder nada. Se acostumbraron a “vivir bonitos” olvidando que sólo recibimos del Universo aquello que estamos dispuestos a dar…

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