Las “Victorias” Del Dictador

Las “Victorias” Del Dictador

Las Victorias de Daniel Ortega, el Bachiller mayor de Nicaragua.

Escrito por Tino Pérez

Los “Victoriosos” de Nicaragua

• De niño, se le escapó la niñez.

El Bachi de Niño, en el centro de la foto.

• De joven, no pudo concluir su educación.

El Roba bancos de Daniel Ortega, cuando joven.

• De adulto, abusó de su hijastra.

Zoilamérica violada por el Bachi.

• De adulto mayor, se creyó salvador y no concretó más victorias que las que su mujer le anunció en cada cartelón a nivel nacional.

Daniel y sus victorias bien frías.

• De repente, quiso ser asaltante de bancos y no pudo huir con el botín. Quiso ser guerrillero y escogió estar lejos de la acción. Con gestos ensayados y tono de bravucón, quiso convencer a través de la monotonía y la repetición.

• Humillado por una dama en su primera contienda política, y vapuleado en la segunda, se volvió azuzador para llamar la atención e intimidar a los que le miraban como descabellado, por su proceder.

• Bufanda al cuello, cerraba los ojos y temblaba al disparar el mortero en medio de la turba radical que luego le siguió.

• Incapaz de sumar adeptos para competir en la nueva arena política, se aprovechó del porcentaje mínimo que el ambicioso y malversador oponente le ofreció en pacto, para poder sobrevivir y gozar de lo mal habido, mientras el beneficiado, dejaba de abanicar con el bate de la obstinación.

• Así comenzó a comprimir el tiempo, envasando todas las derrotas por ansias de poder. Alguien le ayudó a ser rico, y la riqueza, sólo puso en evidencia, su perversidad reprimida.

• Acentuando el egoísmo y despertando la codicia, se convirtió en un rey Midas para corromper a los que quedaron con sueños truncados por aquella fantasía que no pudo ser.

• Por dos décadas de utopía, adornada de invencibilidad, la sensación de paraíso se hizo costumbre sólo para despertar un 19 que no era el que todos se ufanaban en celebrar sino otro más temprano; un 19 que anunciaba el fin de las “victorias” y el preámbulo de la derrota final.

• De tal manera, el tirano se va derrotado, sin poder volver la vista atrás. Por el camino del sacrificio quedan centenares de lápidas para recordar a los valientes mientras aún, transitan lentamente, los que quedan lisiados, los que perdieron ojos y derramaron preciosa sangre, para negarle la ilusa victoria al abanderado del mal; el tiempo se encargará de borrarlo para siempre de todo recuerdo, y poder al fin, contemplar en paz el esperado amanecer.

Siga a Tino Pérez en Facebook/TinoPerez

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *